Primer golpe: Se consumó la dimisión

Por  3:14 h.

Image Image Con los meybas guardados ya en el altillo y el color tiniebla de su bronceado buscando los tonos naturales, el martes se reunió por primera vez tras las vacaciones la Junta Superior del Consejo.

Tres presencias destacaban sobre las demás: la del presidente, la del secretario y la del delegado del Viernes Santo.

Román por contemplar como comunicaba la marcha de su número dos, Joaquín de la Peña por saber si abría la boca y Juan Carlos Heras por ver que cara ponía. El primer trámite no tuvo apenas ceremonia. El presidente leyó la carta escrita por Eduardo del Rey en la que justificaba su decisión en base a motivos personales. Después comentó que el dimitido no daba opción a una marcha atrás por lo que cualquier esfuerzo negociador en este sentido resultaba un tanto inútil. En el acta se hizo constar el agradecimiento por los servicios prestados pero también se utilizó un verbo para expresar la sensación general: lamentar y además profundamente.

La expresión “lamentar profundamente” tiene un cierto aire polisémico: sirve para quienes de verdad están apenados por la dimisión, que los hay, como para quienes consideran que la decisión de Eduardo del Rey ha sido “lamentable”, que también los hay. Aquí no cobró vida el dicho de “a rey quitado, rey colocado” porque, como ya anunciara el mismo Román, el cargo quedará vacante. El otro foco de atención, el secretario tampoco dio demasiado para hablar, por su reciente tendencia a callar. Joaquín de la Peña, que apareció relajadísimo en la reunión, asegura que ha logrado desconectar en el veraneo tanto como para despertar hasta el recelo de su cónyuge.

El secretario no dice todavía nada sobre su futuro aunque es consciente de que no le queda mucho tiempo. Pese a que oficialmente se intente restar importancia a la febril actividad de Adolfo Arenas, en el fondo el carrerón del hiniestino empieza a causar urticaria. Doblemente amarrado está el tercero en discordia, Juan Carlos Heras, obligado esperar a ver cómo se bailan los demás para decidir si sale a la pista de baile con el riesgo de que, si tarda mucho, puede que no encuentre ni pareja. El efecto psicológico de la primera reunión tras la dimisión ya ha pasado. Ahora el Consejo se ha citado para el lunes y el martes a fin de celebrar dos jornadas de trabajo en las que planificar el curso. En la agenda, el adelanto de la elección de pregonero, cartelista y vía crucis, las estrategias para proseguir el estirón y la renovación del convenio de las sillas y los palcos en el que el Ayuntamiento pretende introducir alguna modificación. El curso ha comenzado. A ver cómo termina.