Primer golpe. Selfies y otras fotos

Por  22:30 h.

Que de las decenas de miles de nazarenos que han salido desde el Viernes de Dolores hasta la Resurrección queden para la historia las tres o cuatro fotos que han protagonizado otros tantos mamarrachos de estos que más que vestirse con la túnica de su hermandad, se disfrazan, dice mucho de la banalización social y de los peligros que acechan la Semana Santa.

La mensajería instantánea, las redes sociales no han parado de vomitar este tipo de fotos grotescas o videos como el de la supuesta penitente ebria de Málaga, que después confesó que se había puesto a hacer la burra porque se aburría. Si esta gente –el nazareno de la Candelaria que deja la cruz a dos chicas para que imiten a un Cristo y a un Cirineo, el de Pasión sentado en una silla, o la exuberante chica a la que un armao le deja la lanza y el escudo– supieran el tremendo daño que le hacen no ya a su hermandad sino a la Semana Santa en su conjunto, probablemente se lo hubieran pensado. Pero a veces no hay ni siquiera conciencia de estas cosas.

Esto, puede que sea una anécdota, unas cuantas gotas en medio de un mar de nazarenos que, cada uno con su motivación, sale de manera seria con su hermandad. Pero debe poner alerta a las cofradías sobre quienes son las personas que se integran en los cortejos. En los años ochenta, uno de los debates más extendidos, además del de la masificación fue el de la autenticidad. Convendría retomarlo.

Este año se cuentan nazarenos en una ceremonia de la cuantificación. Pero ¿y la cualificación? ¿Tienen las cofradías pe pararse a pensar el perfil de la gente que sale en la estación de penitencia o no se tiene en cuenta la calidad del cortejo? Interesante debate, ¿verdad? Si el año que viene siguen las fotos mamarrachas será que este debate ni se ha abordado ni se ha resuelto.

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