Fray Francisco Luzón junto al paso de San José / V. GÓMEZ

Procesión de San José, culmen del centenario de los capuchinos en la capillita

La imagen, de finales del siglo XVIII, que preside el altar mayor, sólo ha salido una vez, en 1921, con motivo de la proclamación de San José como patrono universal de la Iglesia

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La imagen de San José que preside el altar mayor de la capillita de la calle Jovellanos saldrá hoy en procesión extraordinaria como broche de oro al aniversario de los cien años de presencia de la Orden de los Capuchinos en el templo. La escultura, obra de Agustín de Perea de finales del siglo XVII, sólo ha salido a la calle una vez: en 1921, cuando procesionó el 23 de octubre con motivo del cincuenta aniversario de la proclamación de San José como patrono universal de la Iglesia.

Los capuchinos, con su superior, fray Francisco Luzón Garrido al frente, contando siempre con el apoyo de Areca (Asociación pro Restauración de la capillita), y a la generosidad de la feligresía, han podido someter la imagen a labores de conservación y adaptación al paso, que han realizado el grupo de restauración Musae.

Probablemente, San José y el Niño no habían sido tocados en profundidad desde que los limpiaran después de que la capillita fuera incendiada por las hordas radicales en mayo de 1931, infausta fecha en la que esta espléndida muestra del Barroco sevillano quedara muy dañada y de que muchas de sus obras de arte religioso fueran saqueadas o destruidas. Fray Diego de Valencina se cortó la barba y pidió ropa de civil para echarse a la calle y recuperar algunas de aquellas obras ya en venta, como la cabeza de un pequeño crucificado de Martínez Montañés que fue decapitado en aquel ataque.

Recuperar el esplendor

La capillita ha ido sobreviviendo ente glorias y penas sin que, desde aquel fuego, no se haya emprendido los trabajos necesarios no ya para devolverle todo su esplendor sino para evitar que el deterioro siga su imparable camino. En ese empeño están la orden, la Asociación y el restaurador Juan Aguilar, de Ágora, empresa que realizó gratuitamente el proyecto integral para la iglesia, que necesita algo más de 1,4 millones de euros, aunque lo más perentorio es emprender la consolidación de las pinturas murales, tremendamente dañadas.

Los capuchinos, según explicó fray Francisco Luzón, deben al cardenal Marcelo Spínola su presencia en la capillita, levantada por el gremio de los carpinteros de lo blanco. Intentó que los frailes se hicieran cargo en 1900, pero su presencia no fue continua hasta el 1 de enero de 1916. «Desde esa fecha —narró— hemos ido buscando medios y remedios» para la capillita, a la que trajeron sus devociones, la Divina Pastora, San Francisco, el Cautivo…

Hace unos años, siendo superior fray Damián de la Rambla, que fue enfermero de fray Leopoldo de Alpandeire, el estado de deterioro de la capillita hizo saltar todas las alarmas. Junto a Ana Martín, presidenta de Areca, se empezó a promover su restauración. Tomó el testigo a la cabeza de la orden y de la iniciativa fray Fernando Linares y ahora está fray Francisco, que ve «optimismo» el futuro de la capillita, enormemente agradecido a la «Asociación, que mueve todas las piezas admirablemente», e ilusionado con las promesas «del alcalde, Juan Espadas, que nos ha dado muchas esperanzas de ayuda para una primera intervención en las pinturas, que cuesta unos 80.000 euros y que requiere la colocación de unos andamios especiales para no interrumpir el culto, que se llevarían el 45 por ciento del presupuesto».

Las inicativas por la capillita, entre conciertos y charlas, continúan en marcha, como la de los selfies, una campaña en la que ya se han hecho la foto más de 1.400 personas.

La procesión

La procesión extraordinaria de San José y el Niño es un hito en la capillita de San José y en la Orden de los Capuchinos. «Sin la Asociación Areca no hubieramos podido hacerla, pues somos pocos, mayores y enfermos», comentó el superior, fray Francisco Luzón.

El paso, al mando de Carlos Valdés, y exornado con lirios blancos, saldrá esta tarde a las ocho por la puerta lateral de la capilla con el siguiente itinerario: Jovellanos, Sagasta, Plaza del Salvador, Cuna, Cerrajería, Rioja —con estación en el convento de los Carmelitas Descalzos del Santo Ángel—, Tetuán y Jovellanos. La imagen va sobre el paso de la Pura y Limpia del Postigo, que ha colaborado con esta iniciativa, que ha contado con el apoyo de la Hermandad de la Divina Pastora de Capuchinos y de la Hermandad de la Macarena, cuya Banda de Cornetas y Tambores Juvenil de la Centuria acompaña la salida.