Nazarenas durante la Madrugada del Viernes Santo /EFE

REVISTA PASIÓN EN SEVILLA

Radiografía de la Semana Santa actual

Un antropólogo, un psicólogo y un especialista en derecho penal realizan un diagnóstico de lo que le ocurre a la fiesta mayor de Sevilla

Por  0:05 h.

Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Social de la US

«La Semana Santa ha caído en la espectacularización»

-¿Qué tipo de público tiene la Semana Santa?

-La Semana Santa ha sido siempre plural, es una fiesta de la ciudad y va gente muy diversa. En términos antropológicos es un hecho social total, que es aquel fenómeno que tiene múltiples dimensiones y que implica a distintos grupos sociales. Desde el siglo XVI es así, hay gente que tiene una especie de nostalgia de lo que nunca fue. Basta con leer lo que dice el Sínodo Diocesano de 1604 para saber cómo era entonces. Hoy podemos hablar de sociedad del consumo y del espectáculo, la Semana Santa está en ese ámbito. Actualmente la Semana Santa sufre las consecuencias de la desestructuración social y cultural de la ciudad.

Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Social de la US

Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Social de la US

-¿Y porqué suceden altercados en la Madrugada y no en otras jornadas?

-No es lo mismo el público de un Domingo de Ramos a las siete de la tarde que una Madrugada a las cuatro de la mañana. Para aproximarse al problema, hay que tener en cuenta qué ocurre en la ciudad en las vísperas de fines de semana y festivos de todo el año. Estoy muy de acuerdo con unas declaraciones del hermano mayor del Gran Poder donde dice que la Madrugada del Viernes Santo puede que sobren muchas cosas, pero no las cofradías.

-¿Cree en la teoría de la conspiración?

-Desde distintos ámbitos se está alimentando la psicosis de pánico y por la seguridad ante posibles atentados, que hace que la gente normal, ante cualquier ruido o carrera, tiende a actuar con histeria. Habría que tratar de actuar sobre la histeria colectiva que es la que produce involuntariamente consecuencias de hechos puntuales, que no responden a conspiraciones demoníacas a la Semana Santa. Sí existen marginados sociales. Y esa noche, como otras, están en la calle y actúan.

-¿Existe un excesivo control por parte de las autoridades públicas?

-Afortunadamente no había vallas en la mayoría de los sitios donde ocurrieron los hechos. Me temo que en esta especie de presión para que se haga algo, se puedan hacer cosas muy contraproducentes y avanzar en algo tan negativo como el secuestro de las decisiones de la Semana Santa por parte de los poderes oficiales. Lo de las vallas responde al autoritarismo, al deseo de protagonismo de ciertas instancias. La Semana Santa es un bien público que no puede ser monopolizado por nadie, ni siquiera es propiedad de las cofradías.

-¿La Semana Santa actual tiene el mismo sentido que en su origen?

-Imposible. Algo que está vivo no puede tener el mismo sentido en distintas épocas. Esto no significa que no permanezcan algunos de los sentidos que sí tuvo en el siglo XVI, pero otros son nuevos. La Semana Santa se reinventa en la segunda mitad del siglo XIX. Es un fenómenos tradicional y a la vez moderno. Se adapta, si no sería algo arqueológico como el misterio de Elche. Imagínate un enfrentamiento con heridos en la calle entre dos cofradías. Hace ciento y pico de años ocurrió que una partida de vacas llegó por la Punta del Diamante y descompuso las cofradías.

-¿Tienen las cofradías algún grado de responsabilidad?

-Hay mucho talibanismo. Algunas cofradías en los horarios puede que se pasen de rosca pero no estoy de acuerdo en eso. Ahora hay exceso de protagonismo. La sociedad en general cada vez se espectaculariza más. En ese sentido las cofradías han caído en esa tentación. Pero también es rezar en voz alto debajo del paso, que es postureo místico. Existe una mercantilización creciente de las cofradías.

Miguel Ángel Garrido Torres, profesor de Psicología Social de la US

Miguel Ángel Garrido Torres, profesor de Psicología Social de la US

Miguel Ángel Garrido Torres, profesor de Psicología Social de la US

El porqué del miedo

-¿Cuáles son los factores que llevan a la sociedad actual a esa psicosis? 

-El miedo es una respuesta emocional a peligros que pueden ser reales o ficticios. La experiencia previa hace que asimilemos una norma de comportamiento ante estas situaciones que después todos cumplimos a rajatabla: cuando entramos en contacto con algo inesperado (ruidos, altercados, etc.) es necesario correr. Esto no es otra cosa que una moda fundamentada.

– ¿Por qué ocurren estas avalanchas en la Semana Santa y no en la Feria o un partido de fútbol? Y, concretamente, ¿por qué en la Madrugada?

-No es cierto que estas avalanchas ocurran sólo en Semana Santa. Creo recordar al alguna en la Feria de Sevilla ha habido aunque en menor escala, pero preferimos llamarla «altercado». En los estadios de fútbol claro que las ha habido, recuerdo la dramática noche del estadio Heysel. Respecto a la noche, no es que sea peor que el día, pero cuando la mayoría de los espectáculos de masa son por la noche, la probabilidad de que las avalanchas sean nocturnas también aumenta. Además, los contextos de estrés, presión, cansancio… aumentan con el paso del tiempo. Las largas esperas para el paso de las cofradías, los empujones, el calor, el hacinamiento, la incomodidad, consumo de drogas (el alcohol lo es) abonan reacciones desmesuradas ante acontecimientos nimios.

 -¿Ha perdido el sevillano la capacidad de moverse en la bulla?

-Cada vez es mayor la existencia de personas que no tienen asumidas las normas que la masa impone en Semana Santa, la cultura de la bulla. Esto no es un simple estereotipo de la sevillanía: es un hecho aprendido generación tras  generación a seguir unos patrones de comportamientos concretos. No es que los foráneos sean peores o mejores, simplemente no conocen la forma de comportarse.

¿Tiene usted alguna teoría sobre el porqué del comportamiento del público aquella noche?

-La conducta humana no se comprende sin su interacción con lo cognitivo y con lo emocional. Es necesario considerar el amplio desarrollo informativo que tuvo el despliegue de seguridad para la Semana Santa, que, además se hizo manifiesto a la observación directa por parte de la ciudadanía a través de efectivos policiales altamente equipados con material antiterrorista. Todo esto, aparte de asegurar la seguridad ciudadana puede tener un efecto perverso: la excesiva tensión por la percepción de que algo va a pasar. Esta tensión lleva al miedo, que nos prepara para lo que mejor sabe hacer el ser humano de forma natural en situación de amenaza: huir del peligro tal como cebras amenazadas por un felino.

¿Cree que el tipo de público que disfruta de la Semana Santa hoy en día tiene una percepción diferente ante un mismo conflicto que antaño?

-Claro que el público de hoy percibe de forma diferente. La educación, los medios de comunicación… tienen una importancia capital, pero también el que la situación actual no puede compararse con la de antaño. Antes Sevilla era una ciudad muy cerrada en sí misma; hoy Sevilla es una ciudad que pone sus miras en el exterior, y eso tiene su parte positiva y negativa.

¿Qué mecanismos pedagógicos o psicológicos se deberían utilizar?

-Evitar el sesgo hacia lo negativo que toda persona tiene es difícil, al ser este un mecanismo filogenético que nos ha asegurado la supervivencia como especie. Dicho esto, esta “psicosis” sólo puede ser extirpada a través de la educación, mecanismo éste que asegura la trasmisión de normas y valores eficaces para el desenvolvimiento en nuestra sociedad actual.

Manuel Grosso, catedrático de Derecho Penal y Ciencias Criminales de la US

Manuel Grosso, catedrático de Derecho Penal y Ciencias Criminales de la US

Manuel Grosso, catedrático de Derecho Penal y Ciencias Criminales de la US

«Lo de las vallas quitan la esencia de la pública manifestación de fe»

-¿Qué está fallando?

-Desde los años 60 la Semana Santa ha variado muchísimo. Hay un cambio cuando llega la democracia con un boom generalizado. Ha cambiado la relación entre público y espectáculo. Las propias cofradías han ido convirtiendo el punto religioso en el espectáculo. Eso ha ocurrido como en los toros, cada vez hay más espectadores pero no personas que vivan la Semana Santa desde un punto de vista religioso-moral. La relación religión-espacio es brutal y eso es lo que le da el dato especial, no el ver la cofradía en un lugar estrecho.

-¿Qué opinión tiene de los nuevos elementos como las vallas, las sillitas o los aforamientos?

-Que son un error. La Semana Santa es un espectáculo moderno porque el espectador hace su propio recorrido. Ahora es imposible. La valla le quita flexibilidad al andar y eso provoca a su vez que la gente tenga que estar dos horas antes. Si en lugar de eso se pusieran cintas, que son más flexibles… Yo en el Gran Poder iba en la primera pareja de cruces detrás del Señor y donde pasé miedo fue en el Postigo no en el Triunfo, porque allí había vallas. Aquel domingo de noviembre con el Gran Poder no había una sola valla. Cuando he visto la foto de la calle Alcázares con la Amargura me ha parecido tremendo, le quitan parte de la esencia misma de hacer una manifestación pública de fe. Si le quitas ese mecanismo, lo conviertes en un espectáculo vallado, cerrado y con tickets.  Imagínate que en la Feria se ponen vallas para que la gente no cruce el paseo de caballos. Y las sillitas hay que quitarlas porque restan fluidez.

-¿Y el comportamiento de las fuerzas de seguridad?

-Mira, el Domingo de Ramos iba de maniguetero del Cristo en la Hiniesta. Allí, una mujer guardia civil, estaba asustada en la salida y perdió los nervios echando a la gente. Le dije que se tranquilizara que aquí no pasaba nada. Tenía miedo de que le fueran a quitar la pistola. Esta señora venía de León, no conoce esto.

-¿Qué le ocurre a la Madrugada?

-Es un fenómeno distinto al resto de los días. Cuando hay más gente en la calle es el Domingo de Ramos y ese día no ha habido problemas. En la Madrugada ocurre porque ha ido degenerando. Cada vez hay menos fe. Vienen a pasar la noche porque están aburridos. No es un problema de cantidad de gente. El cronograma que ha presentado la policía me parece difícil de entender. No me atrevería a decir que hay consignas políticas ni terrorismo. Son grupitos que se calienten unos a otros. Al Gran Poder le pusieron una bomba debajo del paso a principios del siglo XX. ¿Qué ocurriría si pasara hoy? Imagínatelo.

-¿Y qué solución tiene?

-Desde un punto de vista de control social, es una situación muy complicada de manejar. No puedes controlarlo con un perímetro para cachear a la gente. Habría que hacer una campaña por las hermandades y que el propio público haga pedagogía con el que está actuando mal. El control represor no puede superar al control social, y este ultimo es el que puede poner las cosas en su sitio: educación, respeto a las imágenes y las creencias de los demás. Un ejemplo es el Rocío. La gente va a lo que va, no se asusta o sale corriendo. Hay una base muy fuerte que es la fe en la Virgen.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla