Regreso al pasado

Por  1:25 h.

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“Dicen que este año es la primera procesión de la Virgen de los Reyes con catenarias. ¿Y eso quien se lo cree? Yo he visto pasar por aquí muchas veces a la Virgen de los Reyes con todo esto lleno de cables. Lo que pasa es que los de ahora son más feos. Si, por los menos, las “catetarias” (como dice Antonio Burgos) las hubiesen puestos más bonitas… más como las farolas del Puente de Triana… otro gallo cantaría”.

ImageLo que aquí se relata es tan verídico como los casos que contaba el entrañable Paco Gandía. Se trata de un comentario escuchado ayer en la procesión. El señor que lo hizo tenía su cabello tan blanco como el manto de la Virgen de la Paz y tiraba, como podía, del brazo de su mujer. Entre ambos intentaban recordar cual era el número del tranvía que pasaba por este lugar, pero la incursión por sus memorias, naufragó pronto. Ninguno de los dos se acordaba.

Para gran parte de las generaciones que se acercaron a contemplar ayer a la Patrona, lo más parecido a un tranvía que habían visto en sus vidas, era el 25 con parada en Rochelambert o el 26 en el Cerro del Águila.

Bastaba bordear las vayas donde se ubican los fieles para escuchar la percepción de la Virgen bajo sombras “catenaricias”. En líneas generales, no fue acogido con especial entusiasmo. “Menos mal que el año que vienen las quitan”, comentaba una señora junto a la Punta del Diamante.

La que ha sido tajante, ha sido la Presidenta de la Asociación de la Virgen de los Reyes, María del Carmen Almagro que corroboró, tras la procesión, que el nuevo decorado de la Avenida no le había gustado nada.

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Tampoco a un señor que hablaba por una emisora de radio mientras iba en el coche de regreso a casa. En versos buzonianos venía decir que la carita sonriente del Niño de la Virgen se había tornado en asombro cuando vio lo que hicieron en la Avenida mientras el año pasado les mandaban de paseo por el barrio de Santa Cruz.

En definitiva, un regreso al pasado que a los más rancios no nos debiera disgustar porque recuerda a aquella Sevilla en blanco y negro que todos añoramos… ¿o, tal vez, no?

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Fotografías: José Antonio Rodríguez