El Rocío 2018: el momento en el que el Simpecado de Triana regresó a San Jacinto

Los dominicos recibieron al Simpecado de Triana en San Jacinto durante el traslado a Santa Ana

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Las obras que afectan a la zona de Rodrigo de Triana ha propiciado el recuperar una estampa antigua y a su vez histórica. Cuando el Simpecado del Rocío de Triana alcanzaba la parroquia de San Jacinto, la remozada pieza que diseñara Ignacio Gómez Millán abandonó la calle central de Pagés del Corro para adentrarse en su antigua sede.

El Simpecado era llevado a los dominicos, que allí, en la propia plaza, esperaban su llegada ante el asombro de los allí presentes. El coro comenzó a interpretar la salve, posteriormente sevillanas donde los sacerdotes comenzaron a tocar las palmas al ritmo de la guitarra.

Parecía una mañana de carretas en Triana, recordando a aquella última vez que la hermandad partió a Almonte desde San Jacinto en 1982. Antes de continuar el traslado, el Simpecado era posado en el suelo para inmortalizar el momento. Los dominicos y los miembros de junta posaron ante una imagen que quedará para la posterioridad.

Sin duda, ha sido la instantánea de este traslado de ida del Simpecado hasta la parroquia de Santa Ana. En 1816, la corporación iniciaba las gestiones para ir a San Jacinto, hecho que se produciría el 31 de julio de 1819. Desde entonces y hasta 1982, la hermandad residió en este templo, hecho que recuerda el azulejo situado en el lateral de la parroquia. Más de 30 años después, con la pieza recién restaurada por Luis Miguel Garduño, Triana ha vuelto a San Jacinto, aunque sean por unos minutos, rememorando la que fue su casa durante más de siglo y medio.

El Rocío de Triana saliendo desde San Jacinto / HDAD. ROCÍO DE TRIANA