EL ROCÍO 2018

El Rocío 2018: Triana ya camina con su Simpecado restaurado

La crónica de la salida del Rocío de Triana

Por  15:09 h.

¿Cuál es el epicentro de Triana? Para cada uno de los trianeros tiene el suyo particular, pero el Rocío de Triana lo tiene claro, la Catedral de su barrio, la parroquia de Señora Santa Ana, lugar desde que ha vuelto a partir para el Rocío.

A las 7:30 horas, el Simpecado del Rocío de Triana era trasladado desde la capilla de la calle Evangelista para celebrar la misa de romeros. Ahí iba a comenzar la romería número 205, que se dice pronto. En la eucaristía no cabía un alfiler, mientras ese coro santo y tan personal en el Rocío, entonaban los cantos al Simpecado.

La calle Pureza sin vehículos, cuestión que en otras calles como Castilla no ha sucedido y podría haber ocasionado un peligro ante el paso de las carretas y bueyes. El barrio volvía a vivir una de sus mañanas más especiales, la salida de las carretas que este año ha contado con un total de 35, algunas más que en el año anterior. Público en el Altozano, en la calle Pureza, en Castilla, con bastante antelación a que saliera Triana.

Batas rocieras, mantones de manila en los balcones, lo mejor de cada casa expuesto en las calles de Triana que sabe como vivir sus tradiciones. Los amigos del barrio se decían del uno a otro «En esta dirección estaré para lo que necesites, aquí tienes tú casa, así que no me falles». Es la convivencia de los trianeros que deja estampas costumbristas, nada cambia con el paso de las décadas, santo y seña de un arrabal que vive como nadie sus cosas, sin importarle lo que piense, y para entenderlo hay que ir a Triana.

Un amigo, que no sabe salir a la calle sin su cámara, iba con chaqueta y corbata, en su balcón de siempre, con su familia y su gente. Tenía cara de agobiado porque tenía que ir a trabajar pero no podía dejar de estar en el lugar de cada año, «Tengo un juicio… y es tarde, pero tengo que ver pasar la carreta con mi madre».

A las nueve en punto de la mañana, el Simpecado salía de la Catedral de Triana y, dos minutos más tarde, quedaba entronizado en la carreta de plata de Armenta. Ahí comenzaba el camino 205 de Triana, con los vivas a Santa Ana, la hermandad y la Madre de Dios. Sonaban las peculiares campanas de la parroquia, de las pocas que perduran al ser tocadas manualmente; los tamborileros que su particular repertorio, la banda que interpretó marchas militares y también de Semana Santa.

En la calle Pureza era imposible caminar, pero de eso Triana sabe y mucho, «si no hay bulla esto no es Triana», comentaba uno de los peregrinos colocado a los lados de los bueyes para que ninguna persona tenga un percance. Al llegar a la capilla de los Marineros, la banda cambió de registro: «Esperanza de Triana coronada». Ya lo dice la rumba, «Madre tengo dos amores que me quitan el sentío, una se llama Esperanza y la otra se llama Rocío». Sin duda, el momento más esperado de la mañana, de dos de los estandartes más importantes del arrabal. La junta de gobierno, a caballo, estaban cruzados en la calle para rezar.

La calle San Jacinto volvió a quedarse huérfana por no visitar a la capilla de la Estrella, pero lo hará en la vuelta el próximo 24 de mayo. Sí lo hicieron en la O y el Cachorro, donde volaban pétalos y vivas ante el paso del Simpecado.

En la calle Castilla, había un hombre en bicicleta que había confeccionado su propia carreta, rematada por dos cigüeñas (las cosas de Triana). Los mayores no cesaban de bailar, de cantar, otros llevaban romero para repartir entre los vecinos. Los peregrinos con su varilla rematado por las cintas con los colores la bandera nacional y el romero. Todo parece distinto, pero nada cambia en Triana porque es fiel a lo suyo.

Sin duda, una de las hermandades más esperadas del Rocío, de las más importantes, y con un estilo y personalidad inigualable ya ha partido hacía la Aldea desde Chapina. Lo hace con el remozado Simpecado que ideara Ignacio Gómez Millán y ejecutado en el taller de Elena Caro. Luis Miguel Garduño lo ha devuelto al original. El barrio queda huérfano durante unos días, pero Triana camina al Rocío como desde hace más de dos siglos, en busca de la Blanca Paloma.