Cristo de la Expiración, el Cachorro / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ
Cristo de la Expiración, el Cachorro / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

ARTE

Ruiz Gijón, una familia de artistas del barroco

La familia Ruiz Gijón estuvo repleta de artistas en el Barroco más pleno, destacando por encima de todos el autor del Cachorro y el paso del Gran Poder: Francisco Antonio

Por  3:08 h.

En 1647 residía ya en Utrera Lucas Ruiz Gijón, “maestro del arte de enseñar a leer y escribir” que, tras su boda con María de las Nieves, tendría cinco hijos cuyos apellidos acabarían formando parte de la historia del arte sevillano. Una familia que se trasladó a Sevilla, probablemente tras la peste de 1649, y que sufró la pérdida de la única hija, María, y la del propio padre.

Sabemos de la dedicación a la pintura del mayor de la saga, Juan Carlos, pintor de mediano mérito, y de la dedicación a la escultura del que luego sería maestro de escuela, Miguel. Pero la fama familiar llegó con el cuarto hijo, Francisco Antonio, que optó por el uso del segundo apellido dentro de la libertad de la época para confusión de las generaciones venideras de historiadores.

Detalle del paso del Gran Poder / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

Detalle del paso del Gran Poder / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

Francisco Antonio Gijón, nacido en septiembre de 1653, como imaginero y tallista de andas procesionales aportó en el último tercio del siglo dos de las obras más singulares en influyentes de la Semana Santa: el Crucificado de la Expiración y las andas del Gran Poder, una cima de la escultura barroca española y un modelo de andas que llega a nuestros días. Un artista de vida azarosa, símbolo del Barroco de su época. Su formación se llevó a cabo en Sevilla en la Academia de dibujo de la Lonja y en el taller de Andrés Cansino, con cuya viuda se casó a los dos meses del fallecimiento del maestro y con sólo diecisiete años, un suceso que hoy haría las delicias de la prensa del corazón. Tuvo tres hijos, enviudó y volvió a casarse, teniendo tres hijas con su nueva esposa y manteniendo con problemas a los hijos anteriores de su primer matrimonio, todo un retrato sociológico de su época.

Grupo de santa Ana, la Virgen y san Joaquín en la parroquia de la Magdalena

Grupo de santa Ana, la Virgen y san Joaquín en la parroquia de la Magdalena

Su fama trascendió pronto los límites de la ciudad, al abrir un taller y mantener un notable grupo de aprendices, siendo poco conocidos sus años finales, de los que no conocemos ni la fecha exacta de su muerte. Si el Cachorro es obra cumbre de su producción, fue también el inicio en 1682 de su etapa de plenitud, ya que en 1687 realizaría el Cireneo de San Isidoro y en 1688 le tocaría el turno a las andas para Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. También conserva la Semana Santa sevillana otras obras de menos tamaño del artista, como los excepcionales evangelistas de la hermandad del Museo o los ángeles del paso de misterio de la Bofetá.

San José con el Niño, iglesia de San Nicolás de Bari / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

San José con el Niño, iglesia de San Nicolás de Bari / CÉSAR LÓPEZ HALDÓN

Notable fue también la aportación del utrerano a la concepción barroca de las canastillas de los pasos. Ya en 1674 realizó el paso procesional para la Hermandad del Santísimo Sacramento de la Iglesia Parroquial del Salvador de Castilblanco y las andas para el Santísimo Sacramento encargadas por la sacramental de San Juan de la Palma de Sevilla, dos obras hoy desaparecidas, al igual que las andas que contrató con la hermandad del Dulce Nombre de Jesús. No se conservan tampoco las andas concertadas con la hermandad de la Tres Caídas de San Isidoro en 1687 ni las que ajustó, un año después, con la desaparecida hermandad del Despedimiento. Un ejemplo de encargo colectivo, que incluía andas e imágenes titulares, fue el que le realizó la hermandad de Prendimiento en el año 1693. Las figuras del paso de misterio iban unidas en el contrato de una obra que desapareció con las reformas que realizó la hermandad en el año 1797.

Cireneo de la hermandad de San Isidoro

Cireneo de la hermandad de San Isidoro

Un catálogo de obras al que habría que añadir numerosas creaciones para templos e iglesias de Sevilla y de otras localidades cercanas: San Antonio abad para el templo actual de la hermandad del Silencio, san José para la parroquia de san Nicolás, el grupo de santa Ana para la parroquia de la Magdalena, Jesús Nazareno para Alcalá del Río, esculturas para el monumento de la Catedral, el Nazareno de los Santos de Maimona… Una larga vida y obra, todavía con numerosas sombras y desconocimientos, que tuvo como principal valedor a su hermano Juan Carlos, primogénito familiar, que se convirtió en tutor de Francisco Antonio a la muerte de su padre, iniciándolo en su aprendizaje artístico.

San Juan Bautista, por Juan Carlos Ruiz Gijón / GONZALO MARTÍNEZ

San Juan Bautista, por Juan Carlos Ruiz Gijón / GONZALO MARTÍNEZ

Gracias a la labor del doctor en historia del Arte Gonzalo Martínez del Valle se han dado a conocer algunos aspectos desconocidos del primogénito de los Ruiz Gijón. Según publica Martínez del Valle en “Archivo Hispalense”, Juan Carlos Ruiz Gijón “Nació en 1648 en la localidad sevillana de Utrera, … y en 1660 se trasladó con su familia a Sevilla, instalándose en la collación de Santa María la Mayor, y no se conoce el taller donde realizó su formación aunque se tienen noticias documentales de una estrecha relación entre la familia de Ruiz Gijón y Cornelio Schut. Concretamente Juan Carlos, que ejerció desde muy joven como cabeza de familia, figura en diversos documentos como fiador, testigo o colaborador del pintor flamenco. Debió adquirir cierto protagonismo en el panorama artístico sevillano ya que llegó a ser secretario de la Academia de Pintura cuando estuvo presidida por Schut”. Datos escasos sobre un artista que, además, se ha confundido en algunos documentos con su hermano Juan Antonio, que también ejerció de escultor aunque luego se dedicara a la enseñanza. A la escasa obra conocida de Juan Carlos, una Inmaculada Concepción de una colección particular de Carmona, una Cabeza cortada de san Juan Bautista, de una colección sevillana y una santa María Magdalena de Pazzi de la parroquia de san Pablo en Aznalcázar, la investigación del doctor Martínez del Valle ha aportado dos nuevos lienzos, un San Juan Bautista y un  San Juan Evangelista.

Antiguo paso de misterio de la hermandad de los Panaderos

Antiguo paso de misterio de la hermandad de los Panaderos

Según refiere en Archivo Hispalense, sus “firmas aparecen en unos pequeños papeles sostenidos por sendas aves y en los que se repite el mismo texto «Juan Carlos Gijón me fecit». Se pueden datar alrededor de 1670, años que se corresponderían con su madurez creativa. Ambas obras presentan tamaños y composiciones similares, formando la habitual pareja de Santos Juanes muy habitual en los conventos femeninos durante el siglo XVII; los dos santos aparecen sentados sobre una roca en medio de la naturaleza.

Proceso de restauración de San Antonio Abad

Proceso de restauración de San Antonio Abad

En primer plano se presenta las monumentales figuras de San Juan Evangelista y de San Juan Bautista que se encuentran acompañados por sus animales simbólicos, un águila y un cordero respectivamente. Un gran árbol sirve de respaldo a las figuras de ambos personajes que además sirve de contraste lumínico y colorido con el amplio paisaje que se abre en el lado opuesto. En este fondo paisajístico tienen lugar sendas escenas relacionadas con la vida de los santos juanes; en el caso del Bautista, se muestra el bautismo de Cristo mientras que en el del Evangelista se describe el pasaje del Apocalipsis donde devora el libro de la vida. Las pinturas evidencian rasgos estilísticos presentes en las obras conocidas del artista; un dibujo rígido y contundente, fuerte modelado y un discreto sentido del color con una tendencia a los tonos pálidos”.

Sorprende en ambas los detalles naturalistas, como la variada presencia de aves, siendo un loro el que sujeta la cartela con la firma del pintor en el Evangelista y un pequeño pájaro blanco y negro en el otro lienzo. Martínez del Valle recalca en el estudio la influencia de Cornelio Schut, artista con el que mantuvo una estrecha relación, denunciando el precario estado de conservación de dos obras que merecerían una restauración, aparte de por su calidad, por la escasez de obra conservada del artista y por suponer un aporte más a la saga artística utrerana de la familia Ruiz Gijón.

Lienzo de San Juan Evangelista

Lienzo de San Juan Evangelista

Detalle de la firma del autor en el cuadro de San Juan Evangelista

Detalle de la firma del autor en el cuadro de San Juan Evangelista

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

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