San Lorenzo y Santa Clara

Por  2:12 h.

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ImageSi usted presume de perspicaz y al leer «San Lorenzo y Santa Clara» ha pensado que plaza y calle de dichos santos nombres se dan la mano en la esquina de la de Hernán Cortés, no va por buen camino.
Vamos que, como se decía antes «se ha tirao un planchazo».
No. Mire usted bien el almanaque y, estando hoy a diez de agosto, podrá enterarse que es el día de San Lorenzo y mañana, el de Santa Clara. Que van juntitos, como el jueves y el viernes. O como la plaza y la calle del sevillanísimo barrio. ¿Está clara la cosa?
ImagePreparémonos para sufrir los ardientes embates de Apolo; de Apolo y del egipcio Ra juntos, ya que el día de San Lorenzo es fecha célebre en el calendario meteorológico popular, pues los más ancianos de la localidad aseguran que es el día más caluroso del verano. ¿Está clara la cosa? Y ellos saben más por viejos que por diablos. La sabiduría popular achacaba las calores de este día a que San Lorenzo fue martirizado sobre una parrilla a la brasa; vamos a la versión romana de la actual barbacoa. ¿Está clara la cosa? Aunque origen más verosímil de las extremas temperaturas del día de San Lorenzo es por estar dentro de la canícula, llamada así por ser el mes del año en que los canes sacan un metro de jadeante lengua, día y noche, por su incapacidad para sudar. ¿Está clara la cosa?
Los citados más ancianos de la localidad, todos ellos varones acrisolados de virtudes, de intachable honestidad y veraces a carta cabal, afirman muy seriamente que recuerdan haber sufrido en su juventud sevillana temperaturas de cincuenta grados a la sombra y de sesenta al sol. No como las que ahora nos facilita el sospechoso hombre del tiempo. Y si osamos dudar de su veracidad, exclaman: «¡La cosa está clara, caramba, carambita, carambola, ¿no va a estar clara la cosa, cáspita, caspitina y sapristi? ¡Si estamos en las vísperas del día de Santa Clara!»