La Junta intervendrá en la restauración de Santa Catalina
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La Junta intervendrá en la restauración de Santa Catalina

Por  9:08 h.

ImageLa Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se despojará de la tibieza política con la que, hasta ahora, había venido pronunciándose con la iglesia de Santa Catalina, ejemplo del mudéjar sevillano de primer orden y que, como es de público conocimiento, atraviesa una grave crisis estructural.

En este sentido, Cultura, va a correr casi con la totalidad de los setecientos mil euros presupuestados para abordar las obras de restauración de la techumbre, donde colaborará, como así se ha manifestado en diferentes ocasiones, el Ayuntamiento sevillano.

Esta actuación saldrá a concurso público en el BOJA y se espera que para finales de año se proceda al inicio de los trabajos cuya duración se estima en ocho meses aproximadamente.

A cuantos no pudieron visitar la iglesia este pasado Domingo de Ramos les resultará difícil hacerse a la idea de lo que es una iglesia convertida, «cuajada» dicen los técnicos, en un auténtico bosque de puntales. Son esos puntales los que sostienen la estructura de madera de la cubierta, en su mayoría original, datada en pleno siglo XV. Los trabajos de esa techumbre explicarían el coste de esta fase ya que hay piezas (pocas) que habrá que sustituir; otras que hay restaurar y otras tantas a las que habría que acoplarles piezas nuevas, al estar atacadas por patologías xilófagas (termitas y hongos en todo su variado esplendor). Curiosamente, el rico artesonado de la iglesia, se encuentra en buen estado, al menos en gran parte de su cuerpo. El artesonado no se desmontará ni se trasladará para su tratamiento. Una novedosa técnica de intervención permitirá que se trabaje «in situ», desde el techo exterior, con el consiguiente amortiguamiento presupuestario.
Según las fuentes consultadas por ABC, una vez esté concluido el trabajo de la cubierta, se procedería a la redacción del proyecto integral, aún por encargar.
Las citadas fuentes calibran que para esta fase última y definitiva habrá más aportaciones de la Junta y «esperamos que también de otras instituciones», en clara referencia al Ayuntamiento sevillano. En realidad, la invitación a ser cosolidarios con la carga presupuestaria no es para nada banal ya que, hace tres años, se calculaba el coste de la obra en unos tres millones setecientos mil euros. Al día de hoy ese valor podría redondearse en unos cuatro millones de euros.
Movilización ciudadana
En la Consejería de Cultura estiman que la situación es idónea para que la sociedad civil sevillana, como hizo en el Salvador y ahora con el retablo de Pedro de Campaña de la iglesia trianera de Santa Ana, se movilice y ayude en la recuperación del templo. Pero se tienen sus dudas. Sobre todo debido al «escaso éxito y a la recortada respuesta» que han tenido las iniciativas lideradas por el cura Hiraldo, adalid de la causa de Santa Catalina. «Pero la Iglesia tendrá que hacer algo y esperamos que tenga una decidida participación en esta fase y que sea capaz de responder al menos en un cincuenta por ciento del presupuesto final».
En este sentido, el auxilio de la Administración autonómica en pos de edificios notables de propiedad de la Iglesia no guarda una norma única. Sino que varía según los casos. Así, por ejemplo, en «Los Descalzos» de Ecija, la Junta corre con el cien por cien de los gastos de intervención. Y en Santa María la Blanca, con un ochenta por ciento.
Esta fase final de la obra incluye, obviamente, un estudio arqueológico del solar donde se levanta la iglesia. Suelo, por otra parte, de una riqueza científica indudable, que aportará nuevos datos y conocimientos para una mejor dimensión de las diferentes edades históricas de la ciudad. Sería aconsejable, dicen las fuentes consultadas, que ese proyecto integral se comenzara a redactar a la misma vez que se acometen las diversas catas arqueológicas en la iglesia. Lo que si parece claro es que, una vez iniciadas las obras en sí de restauración de Santa Catalina, estas no se prolongarían en el tiempo más allá de los dos años.