Hallado un altar romano del siglo II oculto en los cimientos de Santa Clara

Por  1:24 h.

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Un ara o altar romano, del siglo II después de Cristo, ha sido hallado en la rehabilitación del monasterio de Santa Clara de Sevilla, entre cuyos cimientos ha permanecido oculto durante cientos de años. El ara romana ha sido la “última sorpresa” que ha deparado la rehabilitación del monasterio, que es la más importante obra de restauración patrimonial puesta en marcha actualmente en Sevilla.

ImageUtilizado en los cimientos del Convento
Al altar le falta la parte superior y había sido empleado como elemento de construcción, por eso estaba entre los cimientos del convento, levantado en el siglo XV sobre los restos del palacio medieval de Don Fadrique, según explicó a Efe el arquitecto de la Gerencia de Urbanismo responsable del proyecto, José García-Tapial.
La Facultad de Geografía e Historia de Sevilla se encargará de datar exactamente la pieza y la intención es retirarla y habilitar una sala del monasterio, una vez que esté completamente restaurado, con las “piezas más significativas” que han aparecido durante la obra, y que han incluido también una pila almohade o piezas cerámicas cristianas de los siglos XIII, XIV y XV.
Son restos que reflejan “la historia de la ciudad, que es también la historia del convento”, según García-Tapial, que detalló que la primera fase de obras va a buen ritmo y estará terminada en torno al mes de marzo.
Paralelamente, Urbanismo, que sufraga esta obra en solitario, ha redactado ya el proyecto de la segunda fase, presupuestada en torno a los tres millones de euros y que incluye “toda la zona del compás de Santa Clara”.
ImageLos técnicos prevén que esta segunda etapa sea “menos compleja” que la actual rehabilitación en marcha y confían en que las obras se puedan sacar a concurso entre agosto y septiembre, para que comiencen a finales de año y que, así, la restauración íntegra del monasterio de Santa Clara sea una realidad en diciembre del año 2008.
No hay en esta segunda etapa pinturas murales, como las aparecidas en la sala “de profundis” del monasterio y que están en proceso de rehabilitación; ni piezas de cerámica ni grandes artesonados como los que han hecho más compleja y minuciosa la restauración de “los espacios singulares” del inmueble, es decir, el claustro, el refectorio, la sala “de profundis” y los dormitorios alto y bajo.
No obstante, García-Tapial matizó que “el monasterio nos está demostrando que nunca podemos dar por cerradas las cosas”, tal y como están comprobando las personas que, desde el pasado otoño, han podido acceder con visitas guiadas todos los sábados a las obras que ejecuta la Gerencia de Urbanismo.
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2.500 visitantes
Han sido alrededor de 2.500 los visitantes que han recorrido ya el claustro, el refectorio y los dormitorios de Santa Clara, además de los jardines, el compás y toda la zona que rodea a la Torre de Don Fadrique.
La historia del monasterio se remonta a finales del siglo XIII, cuando la Orden de las Clarisas recibió el Palacio de Don Fadrique, hijo menor de Fernando III El Santo, el monarca que lideró la Reconquista de Sevilla, y lo reformó, cegando ventanas y construyendo alguna entreplanta, para adecuarlo a su vida de clausura.
En 1522 se construyó el claustro actual, aprovechando el patio del palacio medieval, que se destruyó sólo parcialmente, ya que aún se conserva uno de sus muros y la torre original, aunque muy modificada.
Las monjas clarisas ocuparon este inmueble, en el norte del centro histórico de Sevilla, hasta 1998, cuando lo cedieron al Arzobispado, que a su vez lo traspasó al Ayuntamiento, cuya Gerencia de Urbanismo comenzó a finales de 2005 la restauración de un inmueble que estaba, en ese momento, a punto de “venirse abajo” y que será, tras su reparación, la sede de la Casa de los Poetas de Sevilla.