«Que Santa Ángela se lo pague a Santa Ángela»

Por  7:20 h.

ImageEs 2007 un año de efemérides en la Compañía de la Cruz. No sólo porque se celebran 132 años de su fundación, sino porque el 5 de noviembre se cumplirán las bodas de plata de la Beatificación de Sor Ángela en el campo de la feria.

Y se han cumplido también este año los 25 años de la llegada de monseñor Amigo como pastor de la Iglesia de Sevilla. El cardenal, que es muy devoto de Santa Ángela, y quiere mucho a sus hijas, tuvo el honor de culminar el proceso de la Beatificación por la que tanto luchó su antecesor, el cardenal Bueno Monreal.

También estuvo monseñor Amigo en primera línea el día grande de la Canonización de la santa sevillana en Madrid, el 4 de mayo de 2003, y organizó y supervisó todos los homenajes que la diócesis brindó a la figura de Sor Ángela como acción de gracias por la Canonización, que culminaron en el traslado de su cuerpo incorrupto a la Catedral para recibir el cariño de los sevillanos y de todos sus devotos.
Sólo unos meses después, en octubre de 2003, fue nombrado cardenal por el Papa Juan Pablo II y quiso monseñor Amigo vincular su Cardenalato a Santa Ángela. El día que iba a entrar en la Catedral como cardenal, recién llegado de Roma, a las 8 de la mañana, monseñor Amigo, con su fiel hermano Pablo Noguera, acudió a rezar a Santa Ángela y ofició la misa a las Hermanas de la Cruz.
Así quiso empezar ese día de gozo. Luego, en la sala de labor de las Hermanas, se reunió en privado con la Comunidad, para contar sus vivencias de Roma. Monseñor Amigo dijo que cuando le comentaban que su Cardenalato había tardado, él respondía: «Es que antes teníamos que canonizar a Santa Ángela y dijo Santa Ángela, no me ganáis en generosidad, y por eso me han nombrado cardenal para que pueda servir con mayor alegría, gozo y humildad a todos. Por eso, he dicho en la misa que Santa Ángela se lo pague a Santa Ángela». Hacía referencia al «que Dios se lo pague a Dios» que Sor Ángela de la Cruz pronunció cuando ya Roma no le permitió por su edad seguir al frente de la Compañía de la Cruz.
Ese día las hermanas cantaron al cardenal unas sevillanas con la música de las ya clásicas «en la cuadra por la noche dice el potrillo a la yegua» para agradecerle sus desvelos por la Canonización y su cariño a la figura de Madre María de la Purísima de la Cruz, cuyo proceso diocesano de canonización ha sido todo un modelo de rapidez y eficiencia. Dos eran los estribillos de esas sevillanas, a cada cual más significativos: «y la Giralda repicó/ ya tenemos cardenal/ Ella en el cielo alcanzó/que Dios premiara tu amor/tus desvelos de padre y pastor» y «Y otro día llegará/ en que volvamos a ver/ la Giralda repicar/ la Giralda repicar/ porque sube otra santa / al altar».
Esa santa es Madre María de la Purísima. Ha sido el cardenal el autor de la oración por la que pedimos sus devotos al Señor que glorifique a esta hermana de la Cruz, de la que dicen sus hijas que si se perdieran las reglas de la Compañía se podrían volver a hacer, sólo con mirar sus pasos y sus obras. Y todos los días son numerosos los devotos y fieles que acuden a la cripta de la Casa Madre de las Hermanas de la Cruz en el mismo sitio donde Sor Ángela estuvo enterrada 50 años, a rezar ante la tumba de Madre María de la Purísima, que fue durante 22 años Madre General de la Compañía de la Cruz y que siguió fielmente los pasos de la fundadora en todos sus destinos en la Compañía: profesora en Estepa, superiora en Villanueva del Río y Minas, maestra de novicias, madre general… Como dice su biógrafo y biógrafo también de Sor Ángela, José María Javierre, una chica del barrio Salamanca de familia distinguida y acaudalada que eligió con sólo 17 años seguir una vida de Cruz, hacerse pobre con los pobres, siguiendo con humildad el ejemplo de Sor Ángela. El árbol de Sor Ángela, sigue dando frutos, y otra Hermana de la Cruz -ellas que son todas de la primera a la última, maestras en santidad, en renuncias en sacrificios y la consideran Santa- va camino de los altares.