Restaurado el paso de las santas Justa y Rufina

Por  1:32 h.

ImageEl paso de Santas Justa y Rufina, que según el Cabildo Catedralicio es el que estaba en peor estado, saldrá este año en la procesión del Corpus completamente restaurado. De ello se ha encargado la Escuela Taller de Artesanía Catedral de Sevilla que celebra su quinta edición.

Esa escuela taller, que tiene carácter permanente y que hasta que se construya el Centro de Formación Profesional Catedral de Sevilla tiene su sede en el Patio de los Naranjos del Templo Metropolitano, está promovida por la Fundación Forja XXI que trabaja en colaboración con el Servicio Andaluz de Empleo, el Fondo Social Europeo y el Cabildo Catedral.

Un total de 8.000 horas de trabajo han sido necesarias para recuperar la canastilla y la peana en la que se asientan las imágenes de las Patronas de Sevilla que, según el monitor del taller, Manuel Sánchez, presentaba graves roturas, pérdida de algunos elementos y falta de dorado.
Diez alumnos han sido los que se han encargado de reponer las numerosas piezas que faltaban sobre todo de la canastilla que está hecha de pino de Flandes y que se calcula que se realizó en el siglo XIX. Además de las grietas, la canastilla del paso había sufrido incontables arañazos con perdida de dorado. Aún así, se decidió reintegrar el pan de oro allí donde faltara en vez de dorarlo por completo, lo que ha contribuido a ralentizar el proceso de restauración. Sin embargo, ahora que está listo para ser estrenado en la próxima procesión del Corpus, tanto el monitor Manuel Sánchez, como el director de la Escuela Taller, José Luis Navarro, no ocultan su satisfacción por el trabajo realizado, ni escatiman elogios para los alumnos con los que están trabajando.
La quinta edición de la escuela taller de la Catedral continuará hasta diciembre y faena, según sus responsables, no les va a faltar. De momento se afanan en marcos, arcones, cómodas, columnas y bancos del Templo Metropolitano que, como el paso de Santas Justa y Rufina, decapan, estucan, embolan y doran con una paciencia infinita y un mimo digno de admirar.
La recompensa de esos alumnos llega, sobre todo, cuando, acabado su período de formación, que conlleva aparejada las prácticas en la escuela taller, se incorporan al mundo laboral, porque alrededor del 80 por ciento de las personas que participan en los módulo de de Forja XXI encuentran trabajo.