Se va a restaurar el retablo del Descendiento del Templo de San Martín

Por  9:21 h.

Le envio un articulo que he escribí, que trata sobre las pinturas del retablo pequeño q le enseñe en la capillita d San Martin que tiene tambien algunos datos sobre el pintor. El articulo esta publicado en la revista archivo hispalense. El articulo tiene algunos fallitos porq es el manuscrito aunque creo q los datos servirán.
El pintor es un artista romano que llego a Sevilla a principios del siglo XVII y se conocen poquisimos datos de él. Es muy interesante porque es un artista de transición entre el manierismo imperante en la Sevilla de la epoca con pintores como Francisco Pacheco, y el naturalismo barroco de algunos años más tarde como el de Velázquez. Aunque parezca q barro para casa pero las pinturas del retablo, sobretodo la pintura central son unas joyitas casi desconocidas de la pintura en Sevilla. De la pintura principal hay una muy buena fotografia en el libro Pintura Barroca Sevillana de Enrique Valdivieso, y tambien estuvo en la Exposicion de Herrera a Velazquez qe se celebró en el Hospital de los Venerables. Por cierto, la pintura la restauraron tambien Maria Arjonilla y Mercedes Gonzalez
En los próximos meses se va a restaurar, y ha sido la Hermandad de la Lanzada de la que ha salido la iniciativa aunque con la intermediacion de algunas fundaciones y del profesor Enrique Valdivieso.
NUEVAS OBRAS ATRIBUIBLES A GUY ROMANO Tras varias décadas cerradas por diversos motivos, se ha vuelto a abrir la Capilla del Reposo de la Iglesia de San Martín, a donde pertenece una importante pintura fechada y firmada de Juan Guy Romano en 1608, El Descendimiento de la Cruz. A principios del siglo XVII el clérigo don Diego Gallegos realizó una profunda reforma en esta capilla propiedad de su familia. Casi con toda seguridad, dentro de este proceso de reformas habría que incluir el encargo de un pequeño retablo que serviría de marco para el Descendimiento y de cuatro pequeñas pinturas más. Estas pinturas, que permanecían inéditas hasta el presente, muestran tipos fisonómicos muy semejantes a los de obra principal de este retablo, por lo que cabría atribuírselas también a Juan Guy, quien realizaría toda la decoración pictórica.

El primero en mencionar el conjunto fue Ponz en su “Viage por España”, atribuyéndole la pintura central a Alonso Cano y calificado el resto de pequeñas pero buena. La literatura posterior hasta casi principios del siglo XX, persistirá en lo dicho por Ponz pero extiendo la autoría de Cano a todo el conjunto; sin embargo el Descendimiento seguirá siendo la que mayores alabanzas reciba. Seguirá esta línea Colón i Colón y, tomándolo como base, Amador de los Ríos poco años después, al igual que las Guías para forasteros de la época.

La primera vez que aparece relacionado el nombre de Juan Guy Romano con este conjunto es en la “Noticia Artística de Sevilla” de Félix González de León que transcribe la firma del cuadro del Descendimiento, aunque para las demás pintura sostiene la atribución a Cano. Gestoso también copia la firma de la pintura principal pero seguirá sin relacionar las pinturas secundarias con el artista romano haciendo notar además como la Ascensión y la Resurrección ya en su época se encontraban muy repintadas[1].

En la historiografía actual no hay ninguna referencia a estas obras; únicamente se ha mencionado al Descendimiento que ha permanecido en la sala de exposiciones de la iglesia durante todo el tiempo que ha permanecido clausurada la Capilla del Reposo. Así los autores que han tratado la figura de Guy Romano desconocían este conjunto pictórico centrando sus comentarios en las dos únicas obras que creían que se conservaban, ésta y la Crucifixión que se conserva en el Ayuntamiento de Sevilla. Recientemente en el Boletín de la Hermandad de la Lanzada, José María Escudero, archivero de dicha hermandad, se hace eco de la reapertura de esta capilla publicando una foto del retablo y de uno de los santos. En este artículo se atribuyen todas las pinturas del retablo a Juan Guy siguiendo nuestras indicaciones que ha transmitido una atribución oral señalada por el profesor Enrique Valdivieso[2].

Flanqueando a la pintura principal del Descendimiento, encontramos a la izquierda la Ascensión y a San Esteban y a la derecha la Resurrección y a San Lorenzo. La Resurrección (88x27cms) se resuelve compositivamente en dos planos diferenciados el terrestre y el celestial. La parte inferior la ocupa el sepulcro abierto rodeado de soldados romanos, tres dormidos y uno sorprendido por la aparición en primer plano y en una actitud fuertemente escorzada. Desgraciadamente, este grupo se encuentra muy repintado impidiendo cualquier estudio estilístico. Por suerte, la imagen del Cristo resucitado se ha salvado en gran medida de estos repintes aunque la zona izquierda de esta parte del lienzo presenta numerosas zonas en donde se ha perdido la capa pictórica afectando en parte al brazo derecho de la imagen y del amplio manto rojo que la envuelve. Aparece triunfante entre una aureola de nubes doradas y envuelto en un amplio y movido manto rojo. El rostro del Cristo y el tratamiento de los paños tienen su paraleloen el lienzo principal mientras el modelado del torso es más suave y menos marcado como consecuencia de una iluminación más difusa. La Ascensión (87x27cms) repite el mismo esquema de la obra anterior aunque ocupando en este caso más espacio la zona inferior y reduciendo el tamaño del Cristo. La zona inferior toma como eje la figura de la Virgen en torno a la cual se apiñan, en un reducidísimo espacio los once apóstoles que dirigen su mirada hacia lo alto entre expresiones de admiración y de devoción, mostrándose únicamente sus rostros en la mayor parte de los casos. En la parte superior vemos de nuevo a Jesucristo entre nubes y destacando sobre el fondo dorado aunque esta vez vestido con una túnica blanca. Tampoco esta pintura se ha salvado de los repintes deformando gran parte de los personajes solo apareciendo libre de ellos alguno de los rostros de los apóstoles. La parte que correspondería al banco de este retablo la ocupan San Esteban y San Lorenzo. La disposición es muy similar en ambos: aparecen de medio cuerpo, de tres cuartos, recortados sobre un fondo neutro y una luz dorada a modo de aureola, dalmática carmesí y portando sus atributos identificativos. Son las que menos repites han sufrido y muestran más claramente el estilo de Juan Guy. San Esteban (40×27’5cms) es el lienzo mejor conservado de los cuatros. Aunque los símbolos que porta son algo confusos, lo que ha llevado a algunos autores a identificarlo como San Vicente, sin embargo la piedra sobre su cabeza le señala como San Esteban. El modelado es muy delicado tanto en las manos como en el rostro, que recuerda a una de las Marías del Descendimiento. En mucho peor estado se encuentra el San Lorenzo (40x26cms) con la pintura muy cuarteada, perdida de la capa pictórica y de lienzo en la parte inferior, además de encontrarse recortado al menos 1’50 cms en su lado derecho dificultando el estudio. Con su mano izquierda sujeta lo que parece ser la parilla, símbolo de su martirio y con la derecha una palma haciendo referencia a su calidad de mártir. Los dos lienzos de los santos diáconos y el Cristo de la Resurrección son los elementos que nos permiten estudiar mejor las características estilísticas del artista. Presentan estas pinturas un buen dibujo que marca nítidamente los perfiles, en especial en las telas llegando a ser casi virtuosístico en la decoración de la dalmática de San Esteban, mientras que las carnaciones el modelado es más suave y delicado que recuerda en gran parte al tratamiento de los personajes del lienzo central además de mostrar fisonomías muy semejantes a los Santos Varones y las Marías. Por tanto, tanto los rasgos estilísticos como el hecho de pertenecer a un mismo conjunto hace muy probable que sean obras del mismo autor, Juan Guy Romano realizadas en torno a 1608 para la decoración de un retablo encargado por don Juan Gallegos para presidir la capilla familiar.


[1] PONZ, Antonio. Viage de España, vol. IX. Madrid : Atlas, 1972 , pp. 80-81; CEÁN BERMÚDEZ, Juan Agustín. Diccionario histórico de los mas ilustres profesores de las Bellas Artes en España .vol.1. Madrid: imprenta de la Viuda de Ibarra, 1800, pp.216; COLÓN I COLÓN, Juan. Sevilla Artística. Sevilla: Imprenta de Álvarez y Compañía, 1841, p. 125; ANÓNIMO. Noticia de los principales monumentos históricos de Sevilla. Sevilla: Imprenta de El Sevillano, 1842, p.35; GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix. Noticia artística de todos los edificios públicos de esta muy noble ciudad de Sevilla. Sevilla: Gráficas del Sur, 1973, pp. 107, 242; AMADOR DE LOS RÍOS, José. Sevilla pintoresca.Barcelona: El Albir. 1979, pp. 308-309; D. C. G. Guía para el forastero en Sevilla. Sevilla: Imprenta de José Maria Atienza ,1851, p. 124; GESTOSO Y PÉREZ, José. Sevilla monumental y artística, vol. 3. Sevilla: Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Sevilla, 1984, pp. 12-13.

[2] Sobre Juan Guy; PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso Emilio. Pintura italiana del S. XVII en España. Madrid: Universidad de Madrid, 1965, p.287; DE LA BANDA Y VARGAS, Antonio.El pintor Juan Guy Romano en Sevilla”. Archivo Hispalense, 1970, nº 159-164, pp.175-181; VALDIVIESO, Enrique. Pintura Barroca Sevillana. Sevilla: Guadalquivir ediciones, 2003, p.163. Sobre la reapertura de la capilla; ESCUDERO MARCHANTE, José María.Reapertura de la Capilla de Ntra. Señora del Reposo tras casi 25 años de cierre”. Boletín de la Sagrada Lanzada, nº 47, 2004, pp.36-39.