Resumen I: La Semana Santa del cambio climático

Por  8:04 h.

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Resulta paradójico que los servicios meteorológicos, capaces de anunciarnos a cuarenta años vista las consecuencias del cambio climático, tengan tantos inconvenientes para determinar qué pasará en el plazo de unas horas.
Y nos hemos acomodado tanto en este mundo de tecnología punta que no perdonamos un pronóstico fallido como el que días antes anunciaba una Semana Santa de inestabilidad para el Domingo de Ramos y Lunes Santo y bonanza a partir del Miércoles Santo. También es cierto que durante la Semana Santa los meteorólogos han servido una información de gran ayuda para las hermandades, a pesar de lo cual algún hermano mayor ha descargado sobre los técnicos la frustración

de una salida fallida por mor de un chubasco aislado.

Unas veces por exceso otras por defecto algunas cofradías se vieron afectadas por pronósticos que a la postre no se confirmaron. Así, el Dulce Nombre se decidió a salir después de que le aseguraran que el riesgo de chubascos era mínimo. Llovió. El Sábado Santo, la Trinidad decidía suspender su estación de penitencia ante los pronósticos que anunciaban un70 por ciento de probabilidades de lluvia. Y no llovió.

Las inclemencias meteorológicas quedarán en el histórico de esta Semana Santa, como la primera estación de penitencia

a la Catedral del Carmen Doloroso o la primera salida del Gran Poder tras su restauración. Frío mucho frío, sobre todo en las madrugadas, y lluvia, en su peor presentación para las hermandades, dispersa y caprichosa. La lluvia rompió el Martes, el Jueves, el Viernes y el Sábado Santo.

ImageEn total doce cofradías no pudieron salir y cinco tuvieron que refugiarse o regresar apresuradamente a sus templos sin completar su estación de penitencia. A pesar de la incertidumbre se salvaron el Domingo de Ramos, el Lunes y el Miércoles Santo además de la Madrugada. El tiempo obligó alas juntas de gobierno a asumir riesgos. Fueron llamativas las decisiones de San Isidoro o Los Servitas, hermandades de corte clásico celosas del patrimonio. Que asumían salir cuando pintaban bastos, pero que a la postre resultaron acertadas. No quiso tentar la suerte Pasión, quizá con el mal recuerdo de aquel aguacero que sorprendió a la cofradía hace años.

El Cachorro cumplió su cuarto año sin poder realizar la estación de penitencia, y queda para la reflexión futura lo ocurrido con la Hermandad de la Carretería que, tras refugiarse en la Anunciación, completó posteriormente la estación de penitencia, con el visto bueno del Consejo de Cofradías hasta entonces contrario a esta medida.

Es cierto que la cofradía no podía regresar por la calle Tetuán ya que entorpecía el paso a la de Montserrat pero también pudo haber acortado por Sierpes a Plaza Nueva para dirigirse a su templo. Se crea un precedente al que podrían apelar en el futuro el resto de corporaciones.

El Domingo de Ramos, el Lunes Santo y el Miércoles Santo, además de la Madrugada fueron jornadas en las que a pesar de la incertidumbre pudieron salir todas las cofradías. Apesar del frío, el público abarrotó los espacios.