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Cruces de mayo

¿Para qué tienen ambigús las hermandades?

Por  0:41 h.

En cada casa de hermandad existe un ambigú instalado tanto en sus propias dependencias de forma fija como en cualquier espacio público de forma provisional, con la principal finalidad de recaudar fondos para sus obras asistenciales.

Lo ocurrido el pasado fin de semana en la casa del Rocío de la Macarena puede crear un precedente, ya que el Ayuntamiento está siendo riguroso con los requisitos para otorgar licencias para la instalación de cruces de mayo o velás que se celebran en estos días del mes de mayo. Asimismo, existe cierta preocupación por los ambigús que de forma periódica suelen abrir las hermandades en sus propias dependencias y su afectación por la normativa correspondiente. Se trata de una forma habitual que tienen las cofradías de obtener recursos económicos para, sobre todo, destinarlos a fines sociales. Éstos son algunos ejemplos de para qué abren las hermandades el bar:

La O

En esta corporación disponen de una importante obra de acción social dedicado a atender a mujeres embarazas en peligro de marginación, lo que requiere un apoyo económico importante. Una de las cuestiones entre otras es la apertura del ambigú, «Cada viernes, después de la misa de hermandad, abrimos el bar como una actividad más, para hacer hermandad y los ingresos los destinamos a las obras asistenciales. Existen varios matrimonios que se encargan de confeccionar la comida». El hermano mayor, Miguel Osuna, ha señalado a Pasión en Sevilla que «se cierra a una hora prudente y no hacemos ningún tipo de ruidos».

Por otro lado, en el mes de junio la corporación instala una tómbola en el paseo de la Virgen de la O: «este evento del que nos cuesta mucho sacrificio poderlo sacar adelante cada año, siempre lo hacemos solicitando a urbanismo la utilización del terreno, unido a un informe que confeccionamos para que sepan en que lugar va instalado cada elemento. Asimismo, siempre solicitamos los permisos y los requisitos que así nos solicitan».

La Hiniesta

José Antonio Romero, su hermano mayor, explica como funcionan estas cuestiones en su hermandad: «aquí, el ambigú de la hermandad es llevado por un hermano especialista en la materia, nosotros los ingresos para las obras asistenciales en este tipo de eventos lo hacemos en la tómbola, donde disponemos de todos los requisitos, desde gestionar el documento de manipulador de alimentos, la seguridad y el seguro correspondiente».

«El del interior de la casa suele estar abierto casi todas las semanas en alguna ocasión. Disponemos de una licencia provisional y estamos a la espera de recibir la oficial por medio de una empresa que nos la está gestionando. Nuestro ambigú no lo usamos para recaudar fondos, es para prestar un servicio más a nuestros hermanos».

La Soledad de San Lorenzo

«Cualquier actividad la suelen llevar a cabo de puertas hacía dentro, como la tómbola en Navidad que organizan en la propia casa hermandad o la cruz de mayo que van a celebrar este próximo viernes en el palacio de Santa Coloma. Para la cruz de mayo disponemos de un catering, mientras que el bar de la hermandad lo abrimos cuando hay un acto, principalmente en Cuaresma», asegura su hermano mayor, José Ramón Pineda.

«La principal función en el interior de sus dependencias en esto es dar cabida a los jóvenes, para que ellos se sientan integrados, suelen encargarse del ambigú, siempre supervisado por un miembro de junta. Además, los ingresos suelen ir para caridad o a la mayordomía».

La Mortaja

Es otra corporación que sus actividades las celebra en su sede canónica, principalmente en el patio del antiguo convento de la Paz: «tenemos una cruz de mayo y una velá en septiembre dedicados a las obras asistenciales y algunas convivencias, sobre todo, en los 11 viernes antes de Semana Santa. Nosotros tenemos que dar ejemplo por ser una hermandad y lo que hacemos es molestar lo menos posible a nuestros vecinos, además de cumplir con los requisitos estipulados», nos asegura su hermano mayor, Juan Francisco Guillén. 

Rocío de Sevilla

La hermandad posee un local en la plaza de la pescadería donde cada jueves, al término de la eucaristía semanal, se reúnen para compartir un fraternal encuentro de convivencia: «el bar lo cogen las denominadas reuniones del camino o el coro por ejemplo, como sucede en cualquier otra corporación rociera con la finalidad de convivir y de obtener beneficios para la obra social que efectuamos durante todo el año», apunta su hermano mayor, Marcos Cañadas. 

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