«Espero tener una semanita para terminar de engarzar el Pregón»

Por  7:32 h.
Barbeito, rodeado de las autoridades religiosas y municipales

Cosas de la vida. En esta ocasión, no se acudió a la casa del pregonero. Fue el pregonero el que vino hasta Sevilla. Desde Aznalcázar. Prefirió ser él quien se desplazase en la visita protocolaria que, cada año, se cursa a quien va a pregonar la Semana Santa hispalense. Y dato para la historia. Es la segunda vez que se va a una misma casa. Porque el acto tuvo lugar en la de Carlos Herrera, pregonero también como García Barbeito.

Y otro dato importante: primera visita del arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo. Nuevo en estas lides pero que, como no podía ser de otra forma, se «empapó» de todo lo que significa este acto. Junto a él, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín; la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto; y el presidente del Consejo de Cofradías -además de toda la junta superior y los cargos generales-, Adolfo Arenas. Un acto que se ha convertido en tradicional y que cada año congrega a más y más personas, pero que viene a iniciar una parte de la cuenta atrás para la llegada de la Cuaresma.

Asenjo congenió con BarbeitoCongeniando
Llamó la atención la larga, y amigable, conversación entre el pregonero y el prelado. Congeniaron enseguida. Es más, comentó Antonio García Barbeito que «me ha causado una gratísima impresión. He visto en él un hombre muy cercano, espiritual. Y algo en lo que nos parecemos y que me parece extraordinario: su padre y el mío eran campesinos, hombres de campo».

Sobre el Pregón, García Barbeito reconoció que «está hecho, fraguado. Pero a ver si encuentro una semanita para terminar de engarzarlo. Es lo que me falta».

Igualmente, se sinceró con los periodistas y señaló que «me faltan cosas importantes», por lo que formuló un deseo: «a ver si con este acto cierro las comparecencias y me pongo al papel, que es lo que tengo que hacer».

Sobre el día del Pregón, lo definió como «día difícil. Hablando en términos taurinos, es como el torero que piensa en el hotel en la faena. Luego, por mucho que haya soñado y pensado, saldrá o no saldrá».

En ese sentido, Antonio García Barbeito destacó que ese día supone «que tendrá al público a favor, de mi parte. Pero está claro que hay que decir luego el Pregón».

Desde que fue nombrado pregonero, lo que más le ha impresionado es, sobre todo, «el desbordamiento humano que estoy sintiendo. La gente me dice que confía en mí. Hay una cercanía tremenda y eso, está claro, es muy importante para sentirte bien y seguir confiando en que todo va a salir bien».

Surcos derechos
Por su parte, monseñor Juan José Asenjo calificó este acto, al que acudía por vez primera, como «entrañable. He saludado con afecto al pregonero y conocernos ahora de cerca me ha causado una gratísima impresión. En la distancia corta cambian muchas cosas».
En la conversación mantenida con García Barbeito, monseñor Asenjo deseó que «el Pregón sea un éxito y que nos ayude a todos a vivir con gozo y verdadero compromiso la Palabra de Dios».

Coincidió en señalar la dedicación de su padre y la del pregonero. «Mi padre era medio agricultor, medio hortelano. Y hacía los surcos más derechos de toda la Vega de Sigüenza. Y yo he heredado ese método en mi forma de actuar en cuanto al orden».

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