ROBERT CAPA.

Patriotismo

El concepto de Patria incluye también los valores y elementos espirituales que integran la cultura de una nación
Por  1:15 h.

P.- Más que una pregunta quiero transmitirle mi estado de ánimo. No entiendo nada. Estamos viviendo en España unos momentos muy complicados. Soy muy pesimista sobre cómo va a terminar toda esta locura independentista. Veo a la gente triste y desconcertada. Mientras tanto las hermandades siguen como los músicos del Titanic: con sus cultos, sus salidas extraordinarias, preocupadas del “gran problema” del martes santo y cosas por el estilo, ajenas totalmente a los problemas reales de la sociedad, como si no fuera con ellas. ¿Ha de ser realmente así?, ¿por qué se empeñan en mantener ese divorcio entre la vida real y la de las hermandades?

R.- Explica el Código de Derecho Canónico que entre los fines de las hermandades está el de la formación de sus hermanos (canon 298.1 del Código de Derecho Canónico). Parte fundamental de esa formación es la catequesis o instrucción de la doctrina cristiana, fundamentalmente de los mandamientos de la Ley de Dios, y es el Cuarto Mandamiento el que ordena “Honrarás a tu padre y a tu madre”. Esta norma no sólo se refiere a los padres, también comprende “los deberes de los ciudadanos respecto a su patria” (punto 2199 del Catecismo de la Iglesia Católica).

El amor a la Patria, el patriotismo, no es, por tanto, un sentimiento más o menos subjetivo, es una de las obligaciones contenidas en el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios, en la que se concreta la ley moral natural.

San Agustín lo resumía perfectamente en sus “Confesiones”: “Ama a tu prójimo; más que a tu prójimo, a tus padres; más que a tus padres, a tu Patria; y solamente más que a tu Patria, ama a Dios”.

Misión de de las hermandades es, decimos, la formación y el cuarto mandamiento de la Ley de Dios se incluye en esa formación.

Otro de los fines de las hermandades, también recogido en el canon 298.1 de Código de Derecho Canónico, es el de influir cristianamente en la sociedad, mejorar su entorno con espíritu cristiano. Es lógico que sea así, las hermandades no pueden estar divorciadas de la sociedad civil porque son la sociedad civil, a la que tienen el compromiso de mejorar desde dentro. Esa preocupación por la mejora de la sociedad incluye a la Patria.

La Patria no es sólo territorio en el que uno se asienta, el concepto de Patria incluye también los valores y elementos espirituales que integran la cultura de una nación, su visión del hombre que se ha ido destilando a lo largo de siglos de historia común. Territorio y cultura, los dos pilares sobre los que se fundamenta la Patria.

Prescindir de esto es caer en el ‘’patrioterismo”, una perversión del concepto de Patria,  porque deja de lado su dimensión sobrenatural para situarla como un fin concreto, ajena a la religión y a cualquier ley moral, situándose por encima de los valores, imponiéndose por la fuerza y degenerando en sociedades totalitarias.

Formación y mejora de la sociedad, dos de los fines esenciales de las hermandades, junto con la promoción del culto público y el fomento de la caridad. Contesto a su pregunta de forma rotunda: forma parte de la misión de las hermandades inculcar en sus hermanos el amor a la Patria. Permítame, pues, que concluya con una afirmación genuinamente cofrade: ¡Viva España!

Ignacio Valduérteles

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