Ut unum sint
Ut unum sint 34401

Ut unum sint

Por  8:15 h.

Pasadas las emociones por las Jornadas Mundiales de la Juventud, queda ahora reflexionar sobre lo acontecido y vivido. No pude estar “in situ” pero gracias a la televisión, participé espiritualmente en los principales actos. Sin duda, lo más impactante fue el ver reunidos a tantos jóvenes cristianos de tantos países, con identidades y tradiciones culturales radicalmente distintas, pero unidos en la adoración al Cuerpo de Cristo.

Algunos cronistas al uso han criticado la poca o nula presencia de los jóvenes cofrades sevillanos, que según ellos no se vieron ni se destacaron entre las multitudes allí congregadas. Y yo creo, que más bien al contrario, fueron muchos los allí presentes. Se sigue ignorando y creyendo que las hermandades y cofradías son iglesia. “Ser iglesia” no significa tener una capilla en un templo parroquial; más bien quiere decir que se está convencido de pertenecer a una institución que va más allá de los estrechos límites de mi calle, mi barrio, mi pueblo… “Ser iglesia” significa colaborar con nuestros pastores en las tareas de evangelización, caridad, sostenimiento y ayuda de los necesitados…. Se puede ser cofrade y al mismo tiempo catequista en la parroquia, se puede salir de nazareno, pertenecer a una junta de gobierno y colaborar en la cáritas parroquial, se puede ser acólito el día de la salida procesional y monaguillo los domingos en la misa de la comunidad….

Pues estas realidades, estas dualidades de las que sin duda, participa más de un cofrade, parecen ser despreciadas. Se tiene diseñado mentalmente el prototipo “cofrade” que al parecer, es incompatible, con otras actividades, aunque se supongan referentes a la fe católica y su vivencia.

Y sin embargo, los cofrades fueron y participaron. Pero quizás por una vez, en lugar de enredarse en vanas discusiones, se congregaron en torno a sus pastores, párrocos y directores espirituales, para acudir a la llamada del Vicario de Cristo en la tierra. Y olvidando las estériles disputas de sus devociones particulares, aquello tan viejo de “tú eres de Pedro, y yo de Pablo”, fueron capaces de reunirse en torno a la cruz de Cristo y caminar juntos hasta Él.

Una de las encíclicas del beato Juan Pablo II se titulaba “Ut unum sint” que quiere decir “Para que sean uno”. Y aunque referida a su deseo de unión entre las diferentes iglesias cristianas, creo que su espíritu puede aplicarse a nuestra realidad cofrade perfectamente, ya que a veces, no parecemos pertenecer a la misma Iglesia Católica Apostólica y Romana por el simple hecho de ser hermanos de cofradías diferentes.


Ojalá que el espíritu de unidad en Cristo perdure en nosotros y sepamos por una vez y para siempre “ser uno en el Uno”: éste sería, sin duda, el mejor fruto de la JMJ.