Presentación de la restauración del manto de la Virgen del Dulce Nombre en el Labradores / M. J. RODRÍGUEZ RECHI

Ya de estrenos

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Como el quevedesco “Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino! y en Roma misma a Roma no la hallas”, buscas a Sierpes en Sierpes, ¡oh sevillano!, y en Sierpes misma a Sierpes no la hallas. Cada vez hay más franquicias y Sierpes es menos Sierpes. Sierpes que hallas, con algunas excepciones dignas de mención que había que proteger, como la sombrerería de Maquedano, y no fastidiarlas sistemáticamente, como le está ocurriendo, en el mismo arranque de la calle, a la histórica y centenaria Confitería La Campana, donde ha habido veladores pegados a la fachada desde que Franco era cabo. Entre esas excepciones, El Cronómetro, ese trozo de Bond Street que llegó hasta Sevilla y donde hasta el viejo maestro relojero don Enrique Sanchís era un tesoro etnológico, y que para sobrevivir ha sabido adaptarse a los tiempos. O la Papelería Ferrer, que para ayudarla a que siga siendo lo que fue yo le pediría a cada sevillano que se compre allí un barómetro del fraile y que no encargue en otro sitio las estampas de primera comunión de sus hijos. Y nos quedan en Sierpes los dos grandes casinos en sus sedes históricas: el Labradores y el Mercantil, tesoros arqueológicos de una calle comercial, en la que se cerraban los tratos agrícolas y ganaderos. Casi como una Casa Lonja vivísima de la Sevilla agraria del siglo XX. Mucho presumir los ingleses de clubes, pero el Real Círculo de Labradores no tiene nada que envidiarles. Entren a ese patio del antiguo convento de San Acacio, escuchen las fichas de dominó sobre el mármol, o entren en el silencio de la biblioteca… o en el butacazo postprandial en la gutaperecha verde. Un tesoro vivo, por el que hay que felicitar a la directiva y a los socios.

Y el Mercantil, que se pronuncia así y se escribe Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla. Sociedad civil pura y dura, para los que andan buscándola, y en Sevilla, como Quevedo a Roma en Roma, no la encuentran. Cómo ejercerá de sociedad civil el Mercantil, que en cofradieras materias cubre los vacíos que el Ayuntamiento deja. Con esos salones abiertos a las hermandades para sus exposiciones y conmemoraciones, a los que llama “Círculo de Pasión”. Yo, la verdad, siento pasión por este Círculo, por la ayuda que les prestan a las cofradías.

Esta tarde, a las ocho y media, por ejemplo, se inaugura en el Mercantil algo tradicional cofradiero que antaño se celebraba en el Ayuntamiento, en el Salón Colón: la llamada “Exposición de Estrenos”. Allí llevaban las cofradías todo lo nuevo que salido de los talleres de bordadores, talladores, doradores y orfebres iban a estrenar en la inminente Semana Santa. Hace ya decenios que en el Salón Colón no hay Exposición de Estrenos, donde hasta el Consejo solía poner allí el pergamino que iba a entregarle al pregonero de aquel año. En cambio, hace años que el Círculo de Pasión del Mercantil cubre esa función. Y esta tarde inaugura su Exposición de Estrenos. Puesta al día, en plan Cronómetro. Como gracias a Dios las cofradías han dejado de vender a hermandades de Jerez o de los pueblos sus piezas históricas para estrenar otras con las que presumir, y afortunadamente se imponen las restauraciones de esos tesoros de siglos, la exposición del Mercantil va por este camino. Se llama “Estrenos y Restauraciones Semana Santa 2018”. ¿Estará el manto de la Virgen del Dulce Nombre? No sé. Lo que sí estará será el testimonio de esta mentalidad que afortunadamente se ha impuesto en las cofradías: de restaurar lo antiguo en vez de venderlo a los pueblos y sustituirlo por algo nuevo y horrendo. Y como se trata de los estrenos, pues no lejos de allí, en la Plaza de San Francisco, Sevilla también expone su emocional estreno anual: los hierros de los palcos. Ya están montando los palcos y, aunque más tardía que otros años, ya está aquí la luz. La luz. La luz que nos anuncia que pronto estarán en la calle las túnicas de los hermanos de luz. Todos somos ya en Sevilla hermanos de luz, de esta luz única de primavera. Como cada año, pronto estrenaremos Sevilla misma.

Antonio Burgos

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