Teodoro León conversa con Carlos Bourrellier y Manuel Nieto
Teodoro León conversa con Carlos Bourrellier y Manuel Nieto
EN CUARENTENA

Expulsados y readmitidos en el templo

«Por el momento, uno de esos "tour de force" ha sido ganado por el Consejo de Cofradías y los hermanos mayores»
Por  1:56 h.

«Con las cofradías, ni fías ni porfías», suele decir el refranero popular. Un aserto que ha cobrado más actualidad que nunca esta pasada semana y que se materializaba el domingo del Cabildo de Toma de Horas.

La historia es conocida por la mayoría de los que frecuentan la web de Pasión en Sevilla y las páginas de ABC de Sevilla. El vicario general de la Archidiócesis, Teodoro León Muñoz, dispuso que dicho Cabildo, que se viene celebrando en la Catedral hispalense la friolera de 411 años, se celebrase en el salón de actos de la Fundación Cajasol.

La primera reacción de los que estamos fuera de las juntas de gobierno de las Hermandades fue la de pensar que el «número 2» del señor arzobispo quería evitar una sesión más subida de tono de lo normal habida cuenta del galimatías que hay formado con horarios e itinerarios en general y en particular, con la Madrugada y el Jueves Santo. Ése era el fondo. Las formas, hacer valer las nuevas disposiciones sobre los usos extralitúrgicos de las iglesias y templos.

El revuelo que se formó hizo recapacitar a León Muñoz que daba marcha atrás en forma de dispensa para que el Cabildo se celebrase, como en años anteriores, en la Capilla Real de la Catedral hispalense. Al final, la sangre no llegó al río –faltaría más- y la sesión se desarrolló dentro de la normalidad con la que viene siendo habitual.

Mas al hilo de esta controvertida decisión y su vuelta a los orígenes, caben varias apreciaciones que no deben de escaparse al cofrade de a pie. Parece claro, en primer lugar, que el distanciamiento entre la autoridad eclesiástica y las Hermandades y Cofradías es más evidente de lo que pudiera darse a entender. Si no, no cabe en la cabeza que un acto que está enmarcado dentro de aspectos que tienen que ver con el propio Arzobispado se quisiese celebrar en una sala en la que se llevan a cabo presentaciones de congresos, libros y reuniones de los más variopintos temas y demás.

Por otro lado, este hecho se me antoja como un pulso entre la citada autoridad eclesiástica y las Hermandades y Cofradías. De hecho, en el citado Cabildo fue el vicario quien anunció que los horarios de la Madrugada serán decretados por él mismo. ¿Baculazo? Pues mire usted, según quiera entenderse.

Todas estas circunstancias, que no benefician al normal desarrollo de los preparativos de la Semana Santa, no hacen sino enturbiar más los últimos acontecimientos. No lo obviemos: los ánimos están caldeados en unos y otros. Las «luchas» intestinas de los días de la Semana Santa chocan contra los muros de Palacio y así se establece un bucle del que es difícil salir.

La Madrugada, estamos hartos de repetirlo, está cogida con alfileres y puede írsenos de las manos. Este año con el aditamento de un Jueves Santo que no está dispuesto a ceder ni una baldosa en cuanto a horarios y de unas hermandades, las de Madrugada, que pujan por cuota de terreno, algo que no suele ser negociable.

Dimes y diretes, pulsos y brindis al sol que deberán ser analizados cuando pase esta Semana Santa de 2015. Por el momento, uno de esos «tour de force» ha sido ganado por el Consejo de Cofradías y los hermanos mayores, que primero fueron expulsados del templo, como los mercaderes de los Evangelios en las vísperas de la Pascua judía, pero que finalmente –a los de ahora- se les volvió a admitir. Aunque haya sido por medio de una dispensa.

Fernando Carrasco

Fernando Carrasco

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