El palio del Cristo de Burgos en la puerta de San Pedro / PASION EN SEVILLA
EN CUARENTENA

Kapillitas kofrades

«Fundamental que un amigo me haya conseguido, otro año más, una acreditación del Cecop. Puedo cangrejear a mis anchas, rodear el paso, ir hacia adelante o dejar que se aleje…»
Por  2:01 h.

«Soy de los que en cuanto sale el sol me planto en la calle. Perfectamente maqueado y con mi kit cofradiero: sillita de los chinos, pequeña cámara y el móvil (buenos, dos móviles, no vaya a ser que se me agote la batería y además así grabar el sonido ambiente); el palo para los selfis, la diminuta escalera, ropa cómoda y calzado acorde. Informal pero elegante a la vez. El blazer azul marino, camisa celeste y corbata oscura, los pantalones grises y los castellanos los dejo para el Jueves Santo. Primero acudo a las iglesias para fotografiar todo lo que se mueve. Y lo que no: pasos, imágenes titulares, figuras secundarias; el hermano mayor y la junta de gobierno, la llegada del arzobispo, cualquier famoso que pase por allí… a la hora del almuerzo, ya estratégicamente situado en los alrededores de la primera que sale a la calle,busco el bar más cofrade que haya y me tomo un montadito con una buena Cruzcampo.

En cuanto se abren las puertas del templo y asoma la cruz de guía ya estoy delante. Fundamental que un amigo me haya conseguido, otro año más, una acreditación del Cecop. Puedo cangrejear a mis anchas, rodear el paso, ir hacia adelante o dejar que se aleje, zigzaguear entre los tramos de nazarenos, detenerme delante de las insignias más importantes, ponerme tan cerca del capataz que incluso puedan confundirme con él; agacharme y fotografiar esa marabunta de pies calzados con alpargatas que sobresalen de los faldones cuando el paso se arría… Luego busco la segunda del día. Ésa la cojo ya en la calle pero me abro paso con mi acreditación perfectamente visible y me planto delante. Y vuelta a repetir todo. Así una y otra vez hasta que me veo todas las cofradías.

Pero no he acabado. Alguna, o algunas entradas tendré que hacer. Elijo tres de ellas por horarios distanciados. O quizá cuatro. Depende de cómo se dé la primera de las recogidas. Repito prácticamente lo mismo que en las salidas, algo que hacemos muchos, muchísimos. Las bullas de las entradas son mejores. Las fotografías por la noche sirven para captar instantáneas de detalles que luego, si sale bien la cosa, me servirán para presentarlas a los distintos concursos de tertulias y similares sobre carteles de Semana Santa».

-Y usted, ¿qué edad tiene?

-Ya paso de los veinte años.

-¿Estudia o trabaja?

 -Estudio, pero la Cuaresma y la Semana Santa son innegociables. Hay tantos cultos antes del Domingo de Ramos.

-¿Pero es que acude a todos los quinarios, triduos, septenarios, besamanos y besapiés…?

 -¡Homeporfavó!

-Ah, pues no tendrá tiempo material de llegar a todos.

 -Sí porque hay establecidos unos horarios para los fotógrafos y servidor se los sabe de memoria.

-Resumiendo, que no acude por el culto en sí sino por hacer las fotos.

 -Bueno, a algún culto sí que voy. A los de mi hermandad casi siempre voy uno o dos días.

Este artículo, lo que en él se cuenta, es pura ficción, o al menos que es lo que servidor quiere pensar. Porque me niego a creer que nuestros jóvenes, aquellos que llevarán el peso de las Hermandades y Cofradías de Sevilla en años venideros, sean así. Estoy convencido de que, más allá de este relato pseudoficticio, la inmensa mayoría de los jóvenes de nuestras corporaciones de penitencia, gloria y sacramentales están implicados durante todo el año y no se mueven a golpe de momentos puntuales. Me niego a creer que en nuestra juventud predominen los Kapillitas Kofrades.

Fernando Carrasco

Fernando Carrasco

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