Nazarenos del Silencio en la Madrugada / PASION EN SEVILLA
EN CUARENTENA

Por Mari Carmen y Elisa

«Hagámoslo por ellas, vivamos la Madrugada en paz, recuperemos nuestra fiesta, que nadie nos la arrebate»
Por  0:39 h.

Si aún no ha ido a sacar su papeleta de sitio, hágalo. Vaya a la tintorería y recoja la túnica. No se lo piense más. Si pensaba quedarse en casa durmiendo para salir por la mañana temprano a ver las últimas o para ver las cofradías por la televisión, elimine esa idea. Coja el programa de mano y señale claramente los sitios más destacados para ver la Madrugada. Hágalo, hagámoslo por Elisa y por Mari Carmen, dos afectadas por las avalanchas del año pasado a las que se les ha generado un trauma psicológico, incluso físico. No tengamos miedo. Nuestras cofradías no merecen que las dejemos solas, ni formando parte de sus filas ni arropándolas por las calles de la ciudad. Desde hace más de cien años, los sevillanos hemos hecho de ésta la noche más hermosa y, sólo de un tiempo a esa parte, nos la están arrebatando los niñatos que salen a todo menos a disfrutar del silencio o de la algarabía. Nosotros mismos estamos destrozándola con esa psicosis subconsciente que nos lanza a la carrera ante cualquier sobresalto.

Mari Carmen, esa nazarena del Gran Poder que desde lo ocurrido no supera el silencio y la oscuridad, le ha hecho una promesa al Señor: «Si curas a mi tía, salgo de nazarena el año que viene otra vez, delante tuya». Y el Gran Poder, que en su nombre lo lleva escrito, ha querido que esta chica de casi 30 años vaya con un cirio tiniebla abriéndole paso a quien quiebra el silencio con el racheo de su zancada y los albores de la Madrugada. De frente, inexorablemente, como va el Señor con su cruz a cuestas. No hay mayor Esperanza que la que Mari Carmen, cuyas manos temblorosas dejaban entrever sus fobias y sus cruces, ha visto en la obra de Dios. La Esperanza que de momento le falta a Elisa, pero que seguirá llegando en hora para que no tengan que volver a pasar otros 20 años para que pise la ciudad en su noche más hermosa.

Y usted, que seguro vivió las estampidas el año pasado, que temió antes por los suyos que por usted mismo… ¿Va a quedarse en casa? ¿Va a permitir que nos arrebaten nuestra Madrugada? ¿Va a dejar sola a esa nazarena que en su juventud es capaz de enfrentarse a sus traumas para cumplir una promesa al Señor? Hágalo por Mari Carmen y Elisa. Y por Sevilla. 

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla