El antes y el después de Jesús ante Anás tras la restauración
El antes y el después de Jesús ante Anás tras la restauración
EN CUARENTENA

«Mi moreno» y «mi morena»

A ellos, los que tanto defienden «la pátina del tiempo», habría que recordarles que lo que tiene su imagen es suciedad en la cara
Por  3:00 h.

Una y otra vez se repite la misma película. Esta semana pasada ha vuelto a ocurrir. El Dulce Nombre ha repuesto al culto a Jesús ante Anás, una talla que había perdido toda la expresión del rostro, estaba carcomida por el humonegra como el tizón. Numerosos cofrades han aplaudido la intervención y, otros, adoradores de la mugre, han escupido hiel en contra del trabajo realizado por la profesional Carmen Bahima.

Esto mismo ocurrió hace unos meses cuando Pedro Manzano restauró al San Juan del Gran Poder, Cinta Rubio al Nazareno del Valle o Enrique Gutiérrez al Señor del Soberano Poder en su Prendimiento. Los amantes de la negritud, que recurren al tópico de la «pátina del tiempo», se rasgan las vestiduras y sueltan expresiones como «lo han cambiado» o «se lo han cargado».

Esto provoca un miedo atroz a afrontar esas intervenciones tan necesarias. Tanto, que para elegir a los restauradores, las juntas de gobierno se ven en la obligación de exponer a los candidatos a un casting en el cabildo general. Es como el Gran Hermano. Empiezan a nominar y al final hay un ganador y varios perdedores. Como si todos tuviéramos el criterio para saber quién de ellos es el idóneo y no la comisión encargada. Y luego está el resultado de la restauración. La junta de gobierno y el profesional se enfrentan a un examen público. Es ahí donde comienza la ristra de calificativos hirientes, a veces despiadados y oportunistas dentro incluso de la propia hermandad.

A ellos, los que conocen a su Cristo y su Virgen como «mi Moreno» y «mi Morena», habría que recordarles que lo que tiene su imagen es suciedad en la cara y que al Señor de Sevilla hubo uno que cogió la sierra, le introdujo un esqueleto metálico que deformó su estructura, lo partió en rodajas y lo metió en una bañera de xilamón… hasta que al Gran Poder le salieron ampollas de grasa por toda la encarnadura. Entonces sí se hacían barbaridades. Ahora, Enrique, Carmen, Pedro, Fernando, Juan Manuel, Silvia, Cinta, Fuensanta, Carlos… son grandísimos profesionales a los que hay que agradecerles que nuestras imágenes lleguen vivas a las futuras generaciones y nos descubran cómo fueron concebidas originalmente.

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla