Incidentes de la Madrugada de 2017
Incidentes de la Madrugada de 2017
OPINIÓN

¿Y si somos nosotros los que lo provocamos?

¿Y si todo es psicológico? ¿Y si somos nosotros quienes lo provocamos?
Por  0:31 h.

Llevamos un mes haciendo conjeturas acerca de lo que ocurrió en la Madrugada. Todos tenemos nuestra versión. Todos los que vivimos en primera persona ese miedo, sentimos el suelo temblar y escuchamos gritos sin saber el rumbo de lo que ocurría somos testigos de algo de lo que aún no nos han dado explicaciones. ¿Cómo es posible que en un espacio tan enorme como el centro de Sevilla sucedan, casi simultáneamente, avalanchas descontroladas y nadie, absolutamente nadie de las cientos de miles de personas que había en la calle esa noche, haya visto su origen?

Todos hemos contado nuestra visión parcial de lo sucedido y hemos leído testimonios de todo tipo. Sabemos que hubo una pelea en Arfe y un senegalés gritando «Alá es grande» en Reyes Católicos. Sabemos que detuvieron a tres delincuentes comunes por incitar al miedo golpeando con barras de metal y con gritos del tipo «Gora ETA». Pero nada de eso concuerda con lo que ocurrió. Nadie puede creerse que por una pelea en Arfe entre dos jóvenes bebidos haya, de forma instantánea, una avalancha al final de la calle Trajano cuando por allí pasaba el palio de la Esperanza Macarena.

Podemos establecer cronogramas y certificar, mediante testimonios y vídeos, que en aquella bodega del Arenal se produjo el primer episodio de alteración del orden público. Esa es la versión oficial y yo no soy nadie para rebatirla. De hecho, fui testigo de lo ocurrido cuando pasaba por el Arco del Postigo. Aquel ruido que escuché coincide con el momento de la pelea y sí es cierto que los nazarenos del Gran Poder nos subimos en las aceras porque no sabíamos qué estaba ocurriendo. También es cierto que, en ese punto, nadie corrió, aunque sí hubo estampidas en ese mismo momento en la plaza del Triunfo y en la Avenida de la Constitución.

Podemos pensar también en teorías conspiratorias sin pruebas a las que agarrarnos. Es la explicación más sencilla al miedo desatado de forma simultánea en varios puntos de la ciudad, pero ya es casualidad que esto coincidiera con la pelea en Arfe.

¿Y entonces, qué pasó aquella noche? ¿Por qué no nos cuentan la verdad? (Dicen algunos) ¿Por qué la Policía no ha sido capaz de encontrar un móvil de lo ocurrido que sea creíble? Quizá porque al pánico colectivo sea casi imposible buscarle una causa explícita.

Cualquiera que salga en la Madrugada, ya sea de nazareno o de espectador, ha comprobado que el público vive en constante tensión. La propia noche hace multiplicar la sensación de inseguridad. Sumémosle la mala educación, la falta de valores ante el significado religioso de la fiesta que estamos contemplando. Hablemos del alcohol, que se consumió y mucho. Hablemos del niñateo de la calle y de cómo nosotros mismos hemos creado un precioso espectáculo que deja en algunos casos el sentido cristiano de la Semana Santa en un segundo plano frente a la escenografía, la música, los costaleros… Sumémosle a todo ello ese miedo intrínseco, casi subjetivo, que nos han inoculado los atentados producidos en los últimos tiempos. Y entonces, sucede un ruido, una pelea, un comentario más alto que otro… como una ola que va creciendo y golpea contra nosotros. ¿Y si todo es psicológico? ¿Y si somos nosotros quienes lo provocamos?

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla