Niños nazarenos de la Borriquita / JUAN FLORES
Niños nazarenos de la Borriquita / JUAN FLORES
EN CUARENTENA

Podemos

«Porque sí, podemos. Podemos dejar de hablar ya por fin de cambios de recorridos. Podemos dejar ya los minutos de paso. Podemos olvidar las polémicas»
Por  1:00 h.

«¿Que si podemos? Pues claro que podemos». Le tomo prestadas al presidente del Consejo las palabras que repitió durante el Cabildo de Toma de Horas, donde más de uno le miró el bigote a ver si mostraba ironía al nombrar tantas veces esa palabra que evoca a otro tipo de Iglesia. Porque sí, podemos. Podemos dejar de hablar ya por fin de cambios de recorridos. Podemos dejar ya los minutos de paso. Podemos olvidar las polémicas entre hermandades acerca de horarios, cruces, intereses o recorridos históricos. Podemos obviar ya los planes trienales o bienales. Podemos cerrarle la puerta a esa Semana Santa cuantitativa. Podemos dejar de contar nazarenos.

Podemos hacer nuestro propio plan para la Madrugada. Podemos soñar con aquello que cuentan nuestros mayores del racheo del Señor por esa caja de resonancia que es la calle Cuna. Podemos imaginarnos a la Virgen del Valle entre los naranjos de San Andrés. Podemos volver a ser niños en Recaredo con San Roque. Podemos guardar la estampa de Los Negritos por Alcaicería. Podemos reencontrarnos con Pasión, como llevamos haciendo 400 años. Podemos volver a la Semana Santa de siempre.

Podemos ya oler a azahar. Podemos escuchar «Soleá dame la mano» y poner el vídeo del año pasado. Podemos explotar al Youtube para ver a la Esperanza en Chapineros o en Pastor y Landero. Podemos cerrar los ojos con el trío de «Procesión de Semana Santa en Sevilla» e imaginar que en menos de 15 días la Estrella será el sol del Domingo de Ramos. Podemos emocionarnos con el Silencio, ya sea vestido de negro o de blanco.

Y podemos hacerlo como lo hicieron nuestros padres y abuelos. Podemos dejar el móvil en el bolsillo y el palo selfie en casita. Podemos llevar la sillita pero no ponernos en medio de la bulla y en primera fila. Podemos ser tolerantes. Podemos dejar pasar a los que van y vienen. Podemos ver una cofradía desde el principio hasta el final. También podemos buscarla y no ponernos delante de quien estaba antes o en medio del cortejo. Podemos llevar el carrito. Podemos cerrar el carrito. Podemos no atropellar con el carrito. Podemos no dejar vacías las sillas que tanta gente ansía. Podemos no comer pipas por donde pasan nazarenos. Podemos no tirar la basura al suelo. Podemos respetar el silencio de una cofradía. Podemos aplaudir cuando nos emocionamos. Podemos, eso sí, dejar los vivas para el Rocío.

Podemos recrearnos en una vuelta. Podemos no dar vueltas de tornillo. Podemos darle alegría y gracia a los palios. Podemos no abusar del pasito atrás. Podemos escuchar también marchas clásicas.

Podemos salir a la calle, acariciar la brisa de primavera que ha llegado para quedarse. Podemos sentir el pellizco en el estómago al colgar la túnica, ya planchada. Podemos aprovechar el tiempo de la espera. Podemos recrearnos en la luz. Podemos probarle al niño la ropa de monaguillo o quitarle el dobladillo a la túnica que se le está quedando pequeña al mayor. Podemos ir a las iglesias a ver los pasos terminando de crecer. Podemos cogerle la mano a Sevilla. Podremos decir entonces, en poco menos de dos semanas, «ya está aquí mi Semana Santa».

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla