El Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta
EN CUARENTENA

Que suene Arahal

Por  0:30 h.

Hace 25 años, había una banda en Sevilla que tocaba cada día de la Semana Santa. Una formación musical que es la heredera más directa de los sones de la Guardia Civil, la precursora de las que actualmente suenan por la ciudad. Hubo un tiempo en el que las agrupaciones musicales dejaron de estar de moda y fueron sustituidas por bandas de cornetas y tambores. Afortunadamente, aquella época negra ya es historia y, ahora, en esta Sevilla olvidadiza y novelera, han regresado pero defenestrando a la que, con total seguridad, es la madre y maestra de cuantas siguen en activo. Santa María Magdalena de Arahal tenía antes cofradías el Domingo de Ramos (La Hiniesta), el Lunes Santo (Redención), el Martes (San Benito), el Miércoles (primero el Buen Fin y luego San Bernardo) y el Jueves Santo (La Exaltación y más tarde Montesión). Hoy sólo le queda el Cristo de San Julián en la capital, paso con el que forma una simbiosis única en la Semana Santa.

Paseaba el mes de enero por el Centro cuando, de lejos, comencé a escuchar los sones de «Alma de Dios» interpretada con esos xilófonos que nunca debieron perderse. Me acerqué y era el paso del Niño Jesús de Praga del Santo Ángel, cuya hermandad, la del Carmen, había tenido el gusto y el acierto de contratar a la agrupación que fundara el recordado Manuel Rodríguez Ruiz. Entonces, me acordé de aquellos VHS que mis padres me regalaron con las entradas en Campana y la voz de Juan Miguel Vega, como la de San Benito en 1994 al compás de «La Saeta», o ese vídeo del Cristo de la Salud a los sones de «Pasa la Virgen del Refugio» saliendo de la parroquia el Miércoles Santo.

Me suscitó un sentimiento de añoranza tremendo, como a tantos que ansían la vuelta de Arahal a cofradías como el Buen Fin o San Bernardo, que cambiaron su estilo musical y que, probablemente ahora, estén perfectamente asumidos ya que la Centuria y Presentación al Pueblo de Dos Hermanas son dos bandas de primerísimo nivel. Y para gustos, los colores. Lo que resulta paradójico es que, en una Semana Santa donde se está volviendo al clasicismo en la música procesional, ninguna hermandad haya querido contar con los sones más característicos de los pasos de Cristo. Y, en su lugar, se contraten otras agrupaciones más jóvenes o, incluso, se traigan bandas de fuera de la provincia como Cádiz, que seguro que son magníficas, pero no tienen la solera de Arahal.

Más allá de los premios, los reconocimientos y los gorigoris a las semanas santas de antaño, es justo y necesario que Sevilla recupere la fe en la que es banda sonora para tantas generaciones y que sigue estando al nivel más alto, como también lo están también otras que salieron del mismo tronco como Virgen de los Reyes, Redención o San Benito.

Que suene Arahal…

Javier Macías

Javier Macías

Coordinador en Pasión en Sevilla
Redactor de ABC. Coordinador de Pasión en Sevilla