Cruz de ceniza en la frente, como símbolo de la Cuaresma
Cruz de ceniza en la frente, como símbolo de la Cuaresma
EN CUARENTENA

Ayuno y abstinencia

Por  0:01 h.

Hoy es Miércoles de Ceniza. Como todo el mundo sabe. Y si no, aquí se lo recordamos. La Santa Madre Iglesia señala la solemnidad como día de precepto, de ayuno y de abstinencia para prepararse convenientemente durante el camino de cuarenta días que representa la Cuaresma. El precepto obliga a celebrar misa, el ayuno obliga a no comer y la abstinencia, a no consumir productos cárnicos.

Como hasta el Viernes Santo no habrá que volver al ayuno y la abstinencia -aunque para ese día siempre hay dispensa provisional del obispo-, con la mayor osadía acostumbrada nos atrevemos a complementar esta práctica piadosa con algunas humildes recomendaciones para cofrades jartibles por si a alguno le pueden servir de algo:

-Ayuno de insidias: mantener la boca cerrada para que no entren moscas ni salgan mentiras, medias verdades o cualquier especie de infundio o cotilleo con la que pueda romper la comunión en mi hermandad

-Ayuno de críticas: morderse la lengua antes de echar por tierra el trabajo de los priostes o de los vestidores con esa mala baba que se gasta de puertas adentros con la intención de desprestigiar a quien dedica su tiempo y su esfuerzo a la hermandad.

-Ayuno de murmuraciones: no prestar oídos a los que vengan, en la casa de hermandad o en la barra del bar, propalando rumores sobre la vida privada en cualquiera de sus esferas, de los integrantes de la junta de gobierno ni, mucho menos, difundir tales bulos.

-Abstinencia de música cofradiera: señalar fechas en el calendario en las que hacer el inmenso sacrificio de no escuchar música procesional ni en el coche ni en casa. Si no se puede abstenerse un día entero, aunque sea sólo unas horas. En el caso más extremo, escucharla bajito para no darle la tabarra a los vecinos.

-Abstinencia de incienso: retirar los ceniceros en varias mesas a la redonda del trabajo para no caer en la tentación de atufar a los compañeros de oficina con la firmita de incienso derramada sobre el carbón litúrgico. Lo mismo en casa, sobre todo a la hora de comer.

-Abstinencia de besamanos: elegir de antemano antes de salir un recorrido por las imágenes a las que se les tenga más devoción para acudir a sus besamanos/besapiés evitando dar barzones de un lado para otro en busca de un templo abierto sin darle mayor importancia al carácter devocional de las imágenes.

-Abstinencia de poesías: evitar escribir romances, sonetos en asonantes y versos descuadrados sin ningún valor con la pretensión de enjaretarlos en el primer pregón que nos cruce en la vida o en el boletín de la hermandad, no de su hermandad sino de la primera en que cuelen cambiando los titulares

Javier Rubio

Javier Rubio

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