Una bulla rodea a la Macarena en la calle Recaredo en mayo de 2014 / J. J. ÚBEDA
Una bulla rodea a la Macarena en la calle Recaredo en mayo de 2014 / J. J. ÚBEDA
Cardo Máximo

Si no pudo la Iglesia…

Podemos habla tan de oídas con las cofradías que toca la tecla que no es. Tampoco le vamos a dar aquí ideas
Por  11:52 h.
A estos chicos de Podemos les pierde el ardor juvenil pero eso no es nada de lo que preocuparse: se cura con el tiempo. Ese ímpetu adanista con el que han irrumpido en medio de la pista política les lleva a patinar como la costalada que acaba de darse la secretaria provincial en Sevilla, Begoña Gutiérrez, en una entrevista en la que el amigo Juan Miguel Vega ha tenido el talento de retratar ese entusiasmo fundacional con una pregunta mansa que son las que llevan más peligro: «Dígame por último si es verdad eso de que si Podemos gobierna prohibirá la Semana Santa». Y la respuesta que ha dado la vuelta a Sevilla, retumbando por las esquinas, de aurora boreal: «En Podemos todo lo decidimos los ciudadanos y las ciudadanas. Si se llegara a plantear esa cuestión, serían ellos quienes lo decidirían». Exacto. Como vienen haciendo desde no se sabe cuándo: votando con los pies delante de los pasos. ¿Alguien conoce de alguna fiesta impuesta desde arriba sin arraigo real en la ciudadanía sostenida artificialmente con dinero público? Bueno, vale, aquel invento de la Feria de San Miguel. Sí, de acuerdo, también la velá de algunos barrios. Y las campanadas de Nochevieja en el puente de Triana, que duraron lo que la risa de un loco, eso también.
Podemos habla tan de oídas con las cofradías que toca la tecla que no es. Tampoco le vamos a dar aquí ideas, para eso ya se pintan solos los políticos y el presidente del Consejo de Hermandades que en su réplica se ha preguntado si lo próximo será someter también a referéndum la Feria o la cabalgata de Reyes Magos, que ya son ganas de mentar la soga en casa del ahorcado. Porque a uno se le ocurren un buen puñado de ideas para mejorar el cortejo de la Ilusión, visto lo visto este año y todos los anteriores, empezando por esas carrozas geriátricas y acabando por esa lluvia de caramelos que alfombra los suelos.
Pero la Semana Santa es diferente. A estos de Podemos habría que prescribirles, en plan lectura de cabecera, el libro de Núñez de Herrera. La Semana Santa ha sobrevivido a tantos vaivenes como la propia ciudad. Las cofradías han dejado de salir muchos años, cuando el panorama político se enturbiaba. Alcaldes, regidores y asistentes han prohibido con regularidad las procesiones desde que el cardenal Niño de Guevara organizó el recorrido. Arzobispos hubo que decretaron la ascesis de los desfiles procesionales con la misma facilidad con que se regula la velocidad en las autopistas. Los hubo -y los hay- que destituyeron juntas de gobierno, que nombraron gestoras, que prohibieron saetas y xilófonos, que abominaron de los flagelantes y que obligaron a recogerse a las de la Madrugada antes de las nueve de la mañana bajo severísimas penas canónicas. Si la Iglesia, que tanta hincha les ha tenido a lo largo de la historia, no ha podido acabar con las cofradías… ¿cómo van a acabar los de Podemos?
Javier Rubio

Javier Rubio

Javier Rubio

Últimas noticias deJavier Rubio (Ver todo)