Nazarenos de la Esperanza Macarena en la Madrugada
Nazarenos de la Esperanza Macarena en la Madrugada
EN CUARENTENA

Urnas para la Madrugada

Una solución para resolver los problemas de la Madrugada sería votar
Por  0:16 h.

Hemos llegado a un punto en torno a la Madrugada, que esto ya sólo se arregla en las urnas. Como cuando la crisis se adueña de la política y no hay más salida que votar. Primero botar y luego votar, claro.

-¿Quiere usted cambiar al presidente del Consejo de Cofradías cuya incapacidad para reconducir la situación ha acabado por estallarle en las manos?

Esto lo pregunta el lector haciéndose cruces. Vaya por Dios, ya salió la palabra maldita: cruces. El de la Macarena con El Silencio ha dinamitado los horarios de la Madrugada que habían confeccionado con parsimonia de alquimista las últimas semanas los hermanos mayores de las seis cofradías.

Pero estas urnas no van de eso, aunque bien pudieran a tenor del papelón que han hecho como actores de reparto los miembros de la junta superior del Consejo de Cofradías en el sainete bochornoso de esta Cuaresma. Estas urnas van de un referéndum en línea con la extravagante ocurrencia de Begoña Gutiérrez, número 1 de Podemos por Sevilla cuando sugirió que la continuidad de la Semana Santa sevillana tendría que ser discutida por todos los ciudadanos como el partido morado -color pasional donde lo haya- aplica a la mayoría de las cuestiones.

Aquí lo que falta es un referéndum con los horarios. Que el pueblo soberano elija si el Gran Poder va por Cuna o por el Postigo. Venga a votar: ¿quiere usted que la Macarena vaya por Puente y Pellón? Sí o no. ¿Aprueba que la Esperanza de Triana se vaya a los chirlos mirlos a dar la vuelta para que quepan los nazarenos del Señor? Y en ese plan.

Una urna por cada referendo hasta llegar a la madre de todas las preguntas: ¿Vería bien que las cofradías limitaran el número de nazarenos en su cortejo? Sí o no. Y no vale salirse por la tangente de lo que mandan las reglas y la imposibilidad de agrandar el tiempo-espacio como ya predijo la ecuación más famosa de la física contemporánea.

Naturalmente, los electores convocados a esta singular demostración de democracia participativa deberán ir todos provistos de la correspondiente papeleta.

-¿La papeleta de voto, dice usted?

Qué va hombre, para ese plebiscito la única papeleta válida es la de sitio, por Dios.

Javier Rubio

Javier Rubio

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