El escaparate de la Campana, uno de los sígnos de la Cuaresma / J. M. SERRANO
EN CUARENTENA

La primera en la Campana

Por  0:05 h.

Fue el primer cartel en tu inocencia. El anuncio del fin de los inviernos. Fue la merienda prometida, el paraíso de todos los placeres de un niño y la mejor forma de explicar por qué es dulce el nombre de Jesús a tu tamaño.

Cuando formaban los tramos de la cofradía de los colores sobre el vidrio de la ilusión sabías que pronto llegaría el tiempo que estabas esperando. Y apretabas más fuerte la nariz sobre el cristal que encerraba aquel tesoro. Buscabas entre los pequeños escudos de las capas… y la tuya no estaba. Y te ibas a casa con el capirote bajo el brazo para hacer cucuruchos de cartulina y canastillas de papel de plata… Tu primer nazareno no apareció tras la esquina azul del primer Domingo, sino de entre las manos de tus padres, con la papeleta del sitio preferente que ocupabas en sus vidas. Hoy lo entiendes, porque también has cumplido el rito de enseñar a tu hijo por qué la penitencia esconde caramelos.

Mañana, cuando el nieto de tu mano apriete la nariz sobre el escaparate de La Campana, goza del momento de mostrar orgulloso a otro sevillano el mejor cartel de su Semana Santa. Donde todo comienza y todo termina. Sobre el cristal quedará el vaho de la emoción primera y el húmedo reflejo de la nostalgia… antes de merendar una torrija.

Juan José Borrero

Juan José Borrero

Juan José Borrero

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