La Catedral y la Giralda de Sevilla / RAÚL DOBLADO
La Catedral y la Giralda de Sevilla / RAÚL DOBLADO

Gran Hermano VIP

«Me han llamado a confesarme delante de la cámara. Me dicen que es el último día. A partir de aquí todo se termina. O todo empieza, quién sabe. Queda lejana toda cuestión previa…»
Por  3:01 h.

Me han llamado a confesarme delante de la cámara. Me dicen que es el último día. A partir de aquí todo se termina. O todo empieza, quién sabe. Queda lejana toda cuestión previa…

Han sido muchos días encerrados entre cuatro paredes. Todo lo que podía ocurrir en cualquiera de mis poros podía ser noticia y objeto de comentario o de análisis: mis ojeras matinales, los michelines que me impedían mostrarme tal y como soy o el maldito pijama morado que se empeñan en colocarme. Han sido muchas semanas encerrada con el maldito pijama barato de los que sólo saben costar chascarrillos de mí: yo que me creía princesa de un pueblo que dice adorarme, y me han querido convertir en un bufón que entretenga sus noches de tertulia rosas y de madrugadas moradas. Han colocado cámaras en cada rincón y he perdido toda mi intimidad; no he tenido disfrute de soledades ni de silencios, y todos se han querido hacer fotos a mi costa, teniéndome siempre como telón de fondo. Selfies de la estupidez, como si yo fuera una ramera, una dama de compañía de baja estofa junto a los personajes más insignificantes crecidos a mi sombra: el lenguaraz retirado de la prensa del corazón arrimado a la prensa de las tripas que quiere imponer su criterio, el vividor de las coplas de su madre que pretende vivir de las glorias familiares, el chunguito en su carguito que no entiende al poeta que sabe cantarme desde un atril sin aspavientos, el político/a que se quiso hacer la foto dándose placer solitario a mi costa y que luego me negó como Pedro, los antiguos ganadores de otros concursos más basureros que ahora van de superiores queriendo medrar a mi costa, los que me han expuesto a votaciones populares del cotilleo y de la opinión, los que me han revestido con estúpidos eslóganes de falso amor sobre una camiseta rosa, los que me han querido travestir en furcia, a mí, que siempre he sido una reina…

Adiós caretas. Me llegó la nominación. Abandono los focos, los flashes, los titulares, los comentarios sobre las medidas del negro y del blanco, las nimiedades, el falserío, la ojana, los premios a la nadería, las fotos vacías y retocadas, las palmaditas semanales en las despedidas, las falsas alegrías, las sobreactuaciones, estar sometida a la manipulación de presentadores que sólo ven en mí una muñequita rota para colmar sus bolsillos y sus vanidades. Hasta aquí hemos llegado.

Adiós a los sucedáneos.

Adiós a las pruebas.

Adiós pronósticos.

Adiós estadísticas.

Adiós cronogramas.

Adiós maquillaje y adiós silicona.

Adiós a la Cuaresma mal entendida.

Adiós figurantes. Que lleguen los actores de la verdad.

Bienvenida sea la vida que es una semana: definitivamente abandono la casa de la mentira.

Sólo seré la que soy…

Como Sevilla que me llamo.

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

Últimas noticias deManuel Jesús Roldán (Ver todo)