En Navidad nace Dios

Por  16:56 h.

En esta época que nos ha tocado vivir en la que, bajo el prisma de lo políticamente correcto, parece que se quiere borrar de un plumazo una historia de siglos de duración y que ha sido alma y guía de toda la cultura occidental.

Y cuando tan de moda está invocar la memoria histórica conviene recordar que, pese a quien pese y moleste a quien moleste, la navidad tal y como se concibe hoy en día, tiene su centro y su razón de ser en la conmemoración anual del Nacimiento del niño Dios.

Y alrededor de este evento capital, podemos inventar todo lo que se quiera, podemos dar alas al consumismo, a veces, exagerado, podemos cumplir con el más variado ritual y reproducir toda clase de costumbres. Podemos, también, obstinarnos en pensar que solo celebramos el solsticio de invierno o que es la fiesta de los grandes y repetidas ágapes. Podemos creer, como piensa mucha gente, que es la fiesta familiar por excelencia y rodear las reuniones familiares, tradicionales en estas fechas, del ambiente festivo y alegre derivado del hecho de poder juntar a todos los nuestros o del transfondo melancólico que conlleva el recordar a los que nos faltan esos días. Podemos, por fin, pensar que estos días de vacaciones son la excusa perfecta para la escapada a disfrutar de la nieve o de las delicias de un paraiso tropical.

Todo esto puede tener cabida en la celebración de la Navidad, pero, para los que somos creyentes y también para los que no lo son, en cada rincón de nuestra ciudad seguirá teniendo cabida el tradicional Nacimiento que nos vuelva a recordar, una y otra vez, que Dios ha nacido y que ese Niño del Pesebre se vestirá de Gran Poder, a principios de año, para convocar a Sevilla entera al primer culto cuaresmal. No lo olvidemos nunca y Feliz Navidad a todos.