La Carrera Oficial

Por  8:05 h.

Cuando no ha hecho más que comenzar la Cuaresma, surge de parte del actual Consejo de Cofradías, un nuevo proyecto, el enésimo, de cambio de la carrera Oficial. Pero, a diferencia de muchos otros, este si tiene visos de verosimilitud o, al menos, no parece que sea imposible. Y ante ello sería bueno hacer algunas consideraciones

En primer lugar, cabe insistir en que han de ser las Hermandades las que lleven la voz cantante en esta materia, pues son las más afectadas por cualquier cambio que se produzca.

En segundo lugar habría que meditar sobre la necesidad o no de este u otro cambio en la Carrera Oficial. Si lo que mueve a ello son necesidades de seguridad, no seré yo, pues sería absurdo, el que me opusiera a ello, pero parece chocante el que sea, ahora precisamente, cuando conocido es el anhelo de nuestra actual Corporación Municipal por alargar dicha Carrera, cuando salgan a la palestra cuestiones de seguridad que eran conocidas desde hace tiempo.

Si por el contrario el verdadero motivo es el de aumentar las sillas y palcos en el recorrido, me parecería menos justificable el cambio y ello por varios motivos. Habría que tener en cuenta que, a lo mejor, la preocupación de la falta de sillas sea algo que se solucione, por sí solo, en poco tiempo. No hay que olvidar que en los últimos 2-3 años ya quedan bastantes sillas sin abonar y no solo en la Plaza de la Virgen de los Reyes.

Y, además, soy de los que pienso que esto irá cada vez a más, como ocurrió en los años sesenta del pasado siglo y como probablemente ocurra dentro de pocos años pues la expectación que despiertan nuestras hermandades y su capacidad de convocatoria es algo cíclico y hay muchos datos para pensar que vamos cuesta abajo.

Si lo que se pretende es la creación de palcos o parcelas de sillas que sean gratis al estilo de Málaga, no creo que eso se pueda transportar a nuestra Semana Santa en la que imperan otra estética y otras tradiciones. De siempre se han visto las Cofradías por fuera de la carrera Oficial y no ha pasado nada.

Así pues, habrá que pedir que prime la sensatez, si nos movemos por seguridad no habrá nada que objetar, si impera cualquiera de las otras razones habrá que pensárselo mucho.