Serlo y parecerlo

Por  7:55 h.

  • Semana Santa 2008 - Cofradías: Urna Me cuenta un cofrade, de los más viejos del lugar, de los curtidos en años de penuria de recursos económicos y escasez de capital humano en el seno de nuestras Hermandades, que llegada las fechas de las elecciones, el principal problema era hallar candidatos para formar una Junta de Gobierno y, sobre todo, alguien que quisiera ser Hermano Mayor o Mayordomo que entonces, estos últimos, eran los auténticos pilotos de las naves de nuestras Corporaciones.
  • Era, me sigue contando mi respetado interlocutor, la época de las Cofradías con 100 o 200 nazarenos o incluso menos, la época de quedarse en casa algunos años por falta de recursos para sufragar los gastos de salida, la época de las Capillas cerradas todo el año excepto en tiempo de Cuaresma y la época en que ningún periódico gastaba una sola gota de tinta en hablar de Cofradías y, si acaso, comenzaba a emitirse el programa radiofónico Saeta con unos contenidos muy diferentes a los que llenan hoy en día los programas de Semana Santa de radio y televisión.
  • Pero, en esto, llegó la eclosión de los 70, nuestras hermandades crecieron en número de miembros, en capacidad económica y en actividades diversas durante todo el año, hasta vertebrarse en plenitud en el devenir cotidiano de la vida de la ciudad. Y así empezaron a ser noticia y a llenar páginas de nuestros periódicos y minutos de audiencia de radio y televisión.
  • Y coincidiendo con ello en el tiempo, comenzó a no ser problema el buscar un Hermano Mayor y empezó a no ser raro el que hubiera más de una candidatura para gobernar la Hermandad y que hubiera, a su vez, un proceso de elección entre ambas candidaturas.
  • No deja de ser cierto que el quiere de verdad a nuestras hermandades y ha trabajado en ellas sabe, de sobra, que cuando esto se hace como se debe hacer se ha de sacrificar mucho tiempo, tiempo que robamos a nuestro descanso, a nuestra familia e, incluso, a nuestro trabajo, sin recompensa material alguna y, a veces, hasta con perjuicio económico. Pero el que está por fuera no puede pensar que haya tanto interés con tan poco beneficio y le es más fácil creer, más o menos malintencionadamente, que el interés deriva de un afán de notoriedad o del provecho personal que se derivaría del poder ser más conocido en algunos ámbitos de nuestra ciudad
  • Por eso me dice mi querido amigo, no se puede estar en contra de que haya tanta gente interesada en trabajar en las hermandades, que eso, sin duda, es bueno, pero devolvamos la exposición y el contraste de las distintas ideas al plano de lo que se ha llamado la vida interna de la hermandad y dejémonos de campañas de imagen con maneras, medios y sentimientos propios de batallas electorales de los políticos y no de los cofrades en los que debe reinar, ante todo, la fraternidad y la amistad porque y así remata mi maestro “ En esta vida no basta con ser honrado hay, además, que parecerlo”.

Feliciano Fernández es cardiólogo del Hospital Universitario Virgen Macarena y de la Clínica de Fátima