¿Mala sangre?
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¿Mala sangre?

Por  8:04 h.

Me estremece saber que no es una pesadilla, es la pura verdad. Estoy convencido, después de la dura tarea de la reflexión, que algo tuvo que suceder. No me entra en la cabeza, pero debe haber alguna excusa, algún motivo para que las cosas no fueran como debieran. Sé que muchos de los lectores dejarán comentarios contra lo que ahora cuento, pero por lo menos, que sepan que me ciño a los datos y que la primera cara sonrojada por los resultados ha sido la mía.

Cinco de Noviembre de 2008. Los responsables del autobús solidario de las donaciones de sangre han organizado una nueva prueba de concienciación en la Hermandad de la Esperanza de Triana. Teniendo en cuenta el importante número de hermanos con los que cuenta la corporación marinera, se ilusionaron con llenar bolsas y más bolsas de sangre trianera. Desolados, la jornada concluye con la triste suma de catorce bolsas. Me niego a hacer porcentajes, no me gustan los “0’…” de los hermanos han asistido a la cita.

Dos días más tarde, capilla del Patrocinio, el autobús ha llegado a la Hermandad de El Cachorro. Sentí vergüenza, lo reconozco. Yo también tenía que haber estado, pero como todos, todos, todos los hermanos, no pude. ¿Quieren saber por qué?, ni me acuerdo. ¿Quieren saber cuántos se acercaron a dar vida a los demás?, ¿de verdad quieren saberlo?, ojo pinta, y pinta muy mal. Sólo cuatro.

No sé por qué motivo, me vienen a la cabeza las horas que gastan los miembros de los Consejos entrantes y salientes debatiendo sobre la incorporación de algunas Agrupaciones en la nómina de Hermandades que quieren hacer estación de Penitencia a la Catedral. El caso es que cuando el famoso autobús solidario ha llegado a la Hermandad de Los Dolores de Torreblanca, sí, de Torreblanca, más de sesenta personas se han dejado la sangre por los más necesitados.

No sé qué pensar, de verdad, sigo estremecido, a la siguiente prometo estar, lo prometo, no inventaré ninguna excusa, palabra de honor. No estoy dispuesto a que se me quede la cara como el color de la sangre.