Más Baltasar y menos Bob Marley
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Más Baltasar y menos Bob Marley

Por  0:46 h.

Soy como un niño, disfruto con la llegada de los Reyes Magos. Tengo suerte de despertar cada seis de Enero con la ilusión de encontrar regalos en el salón de casa, o carbón, pero ya se sabe, que se acuerden de uno siempre está bien. Disfruto tanto con ese día que lo primero que hago después de abrir los regalos es marchar a Triana a ver su cabalgata, por aquello de agradecer a SS.MM sus presentes. La gente, los niños, los caramelos, los regalos, todo hace que por un momento nos olvidemos de los problemas aunque sólo sea por un rato.

Reconozco que cuando observo a los críos en hombros de sus padres pidiendo caramelos, se me cae la baba. ¿Habrá imagen más enternecedora que esa? Incluso imagino el día que tenga yo sobre mis brazos al mío y esté derritiéndome mirando su carita. Sin embargo, espero que para ese momento, o mejor dicho, mucho antes, porque sospecho que a mi prole le queda mucho por llegar, haya un cambio absoluto en el comportamiento de algunos. Me refiero a algunos “beduinos”.

Probablemente este comentario les parezca violento, podrá herir sensibilidades, pero no por eso me pienso callar.

Durante mi paseo por San Jacinto, viendo la cabalgata trianera, observo atónito que un grupo de jóvenes, y menos jóvenes, con rostro pintado de negro, túnica y capa dorada, formando parte del cortejo, portan en sus manos vasos o botellines de cerveza. Casi tengo que frotarme los ojos. Los beduinos bebiendo cerveza. En honor a la verdad, no pude comprobar si eran esas cervezas “cero, cero”, ustedes ¿qué creen? Yo salí de mi duda cuando mis ojitos se fijaron en los que pasaron de la cerveza a otro tipo de bebidas, ya me entienden, las que no tienen “cero,cero”, sino más grados de lo normal.

Lo peor de todo estaba por llegar. Escucho palabras de aliento y ánimo a uno de los Reyes: “¡qué nos eche la cerveza, qué nos eche la cerveza!” Bien, llegados a este punto sentí vergüenza. Vergüenza por los padres que no sabían explicar a sus hijos por qué los “simpáticos” beduinos iban en esas condiciones.

¿Saben qué? También había quien fumaba sustancias, ¡qué digo sustancias!, eran porros, me dejo de eufemismos. Qué pena. Qué vergüenza por culpa de estos sinvergüenzas.

Por favor, que alguien pare esto. Melchor, Gaspar y Baltasar llevaron al Niño Dios sus presentes: oro, incienso y mirra, y en Triana, en su cabalgata, unos inconscientes han confundido el incienso y la mirra con marihuanas y birras.