Empieza lo bueno

Por  22:47 h.

Después de las correspondientes apreciaciones que uno hace sobre las condiciones climatológicas en el ascensor de su casa viene la pregunta: ya se acabó lo bueno, ¿verdad?

En ese momento uno coloca la media sonrisa y asiente pero, a la vez, reconoce ser privilegiado por tener una responsabilidad cada día, aunque tenga que levantarse a las 7 de la mañana.

Dedicarse a lo que a uno le gusta y que, además, le paguen – convendrá conmigo – es un lujo. Yo soy uno de esos afortunados. Por eso, no dejo de acordarme en estos últimos días de verano de quienes este 1 de septiembre no tendrán la misma suerte que yo – y que muchos de ustedes, espero -.

Probablemente, algunos ahora se preguntarán qué tiene que ver este artículo con la Semana Santa y la temática de esta web. Pues yo les contesto:

En nuestras hermandades se preocupan por quienes más lo necesitan. ¿No es cierto? Esa es la base del buen cristiano. Pues ahora esos necesitados los tenemos cerca, muy cerca.

Quizá todos conozcamos a un amigo o familiar que siga rezando cada noche a su Virgen por volver a levantarse a las 7 de la mañana.