El Señor de Pasión en la Catedral / FRAN SILVA

Por los suelos

Por  0:01 h.

El que alto hila, a los suelos mira. Ahí está la verdad. Escribe en renglones torcidos y mueve los hilos del tiempo. Es ayer, es hoy, y es mañana. Carga con el peso de una eternidad y está revestido de una abundancia de dones que derrama a los que se ponen a sus pies. Pies en el suelo para dejarse llevar por la mirada de la Grande Belleza. Roma es Sevilla. Sevilla es Roma. Por sus suelos las conoceréis. Sienten la mirada de Dios hecho, aquí, madera que da calor al mármol. Y a los adoquines. Y al asfalto más ardiente. Mira que te mira Dios. Mira que te está mirando. Bajó de los cielos a los suelos. Y por los suelos, sólo por los suelos, se puede contemplar su mirada.

Niños. Niños por los suelos. Serán los únicos que entiendan lo que ha de venir. No es cuestión de edades ni de alturas, sino de espacio. La Semana Santa es de ellos, por ellos y para ellos. El Dios de la mirada por los suelos sólo pide que los niños se acerquen a Él. Niños y los que se le parezcan. Niños que incordian. Que corretean por las ramplas de la memoria. Que piden cera.  Que balbucean. Que contemplan. Que se asombran entre frialdades. Que se sorprenden en tiempos de autosuficiencias. Que no dicen saber entre masas que todo lo saben. Que molestan a los viejos de corazón. Que interrogan a los que nunca se hacen preguntas. Que miran donde nadie mira. Que contemplan realidades y no pantallas. Que sonríen sin mirar a la cámara. Que hablan en voz alta sin esperar que nadie les escuche. Que ponen la mano esperando que lluevan caramelos, o cera, o miradas de Madres vestidas de sol y revestidas de estrellas. Que creen en cuentos de reyes con purpurina. Que lloran y ríen cuando les da la gana y no cuando lo ordena una voz en off. Que saborean caramelos que le dan ángeles con antifaces. Que dejan escapar al cielo sus globos para que besen a una luna castigada por falsos poetas. Que se sumergen en algodones rosas que los mantienen en los subterráneos de su infancia. Que transitan por las ramplas del sentimiento.

Niños. Es vuestro tiempo. Nuestro tiempo. Por los suelos y en los suelos, la única forma de entender el misterio insondable de la semana. De la mano de los mayores y en las suaves manos del Dios de madera que acaricia la cruz, que Dios es madre y padre. Si hasta un pelo hace sombra en el suelo, qué sombra no dibujará en el suelo ese Padre revestido de terciopelo… Sólo se le entiende en el suelo. Suelos llenos de cera y de charcos, suelos de frío mármol y de duro adoquín, suelos de inciensos derramados y hasta de vómitos escondidos. Así son los suelos. El lugar para entender el misterio. Para pisar la tierra de la que nacimos y a la que volveremos. El lugar donde corretean los niños, donde se pierden, donde se sientan y donde se arrodillan. Dios está aquí. Venid y cantemos. Y callemos. Endomingados o despeinados. Niños. Suyo es el reino de los cielos. Y de los suelos. Dios, hecho Pasión una semana, lo susurra así. Sólo los niños y los que se hacen niños sabrán entenderlo. Atrás queda toda consideración previa. Ni teólogos, ni teóricos, ni poetas, ni historiadores, ni tertulianos, ni supuestos entendidos. La Semana Santa es vuestra. Se entiende por los suelos y en los suelos. Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.

El Señor de Pasión en la Catedral / FRAN SILVA

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

Manuel Jesús Roldán

Últimas noticias deManuel Jesús Roldán (Ver todo)