Nazarenos del Silencio
Nazarenos del Silencio en la Campana / RAUL DIAZ

Primer Golpe. El año del conteo

Por  10:04 h.

Haciendo un repaso por las columnas que se han escrito en este rincón del periódico a lo largo del año, resulta que el tema que más aparece es el de la organización de la Semana Santa. O mejor dicho, la mala organización de la Semana Santa. Uno llega a pensar si es una obsesión, pero resulta que al final es un tema que ocupa tanto que este año pasará a la historia por aquel en el que se tuvo que hacer un estudio exhaustivo de los tiempos, los cortejos y todo lo que tiene que ver con la cuantificación de la Semana Santa de Sevilla para ver si con los números en la mano mejora la organización. Porque este ha sido el año del conteo; del informe más detallado de cuantos se han hecho convertido por ahora en papel mojado: con lo que ha costado, aún no ha servido para nada.

Hay hermandades que ya no hacen estación de penitencia, sino una contrarreloj porque en el Consejo, el delegado de turno, año tras año, se ve incapacitado para ejercer el oficio de ajustar los tiempos y los recorridos de su jornada. Esa cantinela de: «se hará lo que las hermandades quieran» esconde la incapacidad para imponer soluciones. Reitero la expresión: «imponer soluciones». En la pasada Madrugada los nazarenos de la  Macarena entraron como una manifestación, sin decoro alguno.

Los del Gran Poder llevan años pasando como un trenecito. Hay cofradías que tienen menos tiempo que otras con muchos menos nazarenos y a pesar de ello se sigue mirando a otro lado. A la mayoría de los consejeros de penitencia les da pánico plantear un cambio de orden o una redistribución proporcional de los tiempos. A otros no. Porque al menos ya hay varios que abogarían por esa comisión independiente compuesta por cofrades solventes con experiencia en esto de la planificación espacio temporal de la Semana Santa – del estilo de Manuel Bermudo, Pepín Álvarez o Manolo Rodríguez- para diseñar la Semana Santa no ya del futuro sino de nuestro presente.

Este ha sido 2014: el año del conteo. Si sirve para algo, será ya un milagro de los grandes.