Nazarenos de la Esperanza de Triana / PASION EN SEVILLA

Primer golpe. Es grande, grande

Por  10:06 h.

Hace unos días, cuando el lío de la chica esta de Podemos con la Semana Santa, las principales cadenas privadas de televisión trataron el tema de una supuesta «prohibición» de las cofradías de la manera más friky posible. Contaban con la inestimable colaboración de los paisanos estos que dicen la barbaridad más grande cuando se les acerca un micrófono y se ilusionan al saber que van a salir en su programa favorito. La imagen que se da en el resto de España de la celebración es patética y distorsionada, porque se la acerca más a un ritual hindú a orillas del río Ganges que a una celebración cristiana de una sociedad occidental. Pero eso es lo que tenemos; quizá lo que nos merecemos.

Sin embargo hurgando más en la polémica, en el tratamiento que se le ha dado y en las reacciones de unos y de otros se descubre una realidad que subyace oculta, sin que nadie caiga en ella cuando es lo más gratificante de todo lo que ha ocurrido desde que esta chica dijo lo que dijo: qué grande es la Semana Santa de Sevilla para que todo el mundo se ocupe de ella.  Estaba claro que la presidenta de la Junta Susana Díaz, el Alcalde Zoido, el jefe de la oposición, Juan Espadas y la mayoría de los políticos locales iban a tomar partido en torno a la polémica con conocimiento de lo que estaban diciendo. Pero lo que llamó la atención fue ver a gente como el secretario general del Psoe Pedro Sánchez o el líder de Podemos Pablo Iglesias posicionándose sobre un tema estrictamente local que al final ha traspasado las fronteras de Sevilla. En un mitin, Sánchez se refirió a la Semana Santa de Sevilla e Iglesias, o mejor, su su inteligente equipo de marketin, para no referir en el acto celebrado en Fibes, procuró que se publicaran unas declaraciones en las que mostraba su respeto por la celebración y develaba que tenía un familiar costalero, para mostrar más cercanía a la cosa.

Muchos hechos avalan la grandeza de la Semana Santa de Sevilla. No caemos en la cuenta porque estamos en los líos diarios y en los debates cotidianos, pero a veces no está mal mirar las cosas desde arriba para darnos cuenta de este inmenso tesoro que tenemos entre las manos.