Maruja Vilches
Maruja Vilches, responsable del proyecto Fraternitas / PASION EN SEVILLA

Primer golpe. Fraternitas

Por  10:50 h.

A poco que se eche la vista atrás, en 2004, hace una década y a estas alturas, estábamos a punto de terminar el «Año Extraordinario» en el que salió el último Santo Entierro Magno, o que enmarcó las maravillosas procesiones jubilares de la Amargura, la Virgen de la Cena y la Concepción del Silencio además de la Coronación de Montesión. Si miramos con perspectiva para ver qué ha pasado en el mundo de las cofradías en estos diez años podemos encontrarnos con una alegría y un gran orgullo: en esta década ha estallado la revolución de la solidaridad y de la caridad.

Ayer en el Consejo, el Arzobispo y Bourrelier entre otros entregaron los regalos que Fraternitas había conseguido para que un buen número de familias de las Tres Mil Viviendas pase esta Navidad sin apreturas. Doscientas personas se juntaron allí. La idea que sembraron desde el Consejo Manuel Román y Julio Cuesta para ver cómo las cofradías podían hacer algo efectivo y productivo en la zona con más carencias de Sevilla, el Polígono Sur, es una realidad tan relevante como para decir con seguridad que el colectivo no gubernamental que en estos momentos echa más manos allí es el de las hermandades sevillanas.

Fraternitas, impulsada por Adolfo Arenas, retomada por el actual presidente, mimada por Maruja Vilches y financiada por la astucia del tesorero Tomás Vega es el símbolo de la década. Y a su vera, tan importante como esta realidad, el esfuerzo ciclópeo que todas las hermandades, grandes y pequeñas, han hecho para aliviar los males y las carencias del prójimo, extremas en los años de la crisis.

Ni estrenos, ni coronaciones, ni tiempos de paso… El fenómeno del mundo de la Semana Santa en estos diez años en el que se han implicado miles de personas (mujeres y jóvenes especialmente) tiene un nombre y varios: caridad, solidaridad, asistencia… como quieran llamarle. Y si hubiera que sintetizarlo todo en uno, ese nombre no sería otro que el de Fraternitas que hoy debe ser ya un orgullo para todo el mundo de las hermandades y cofradías.