El pregonero Lutgardo García / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ
El pregonero Lutgardo García / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

Primer golpe. Parece que es la hora…

Por  10:04 h.

Los pregoneros de la última hornada son distintos. Ya no se creen personas tocadas por el dedo divino, ni se consideran pertenecientes a una casta diferente. Hay pregoneros de barrio o de tertulias que van por ahí como levitando, mientras que los que ha elegido el Consejo para dar el pregón grande recorren la vida como lo que somos todos, «ordinary people»; gente corriente.  Ni el pregonero del año pasado Francisco Berjano, ni el anterior, Francis Segura, ni el anterior Ignacio Pérez Franco, ni el otro ni el otro ni el otro han dejado nunca la tierra para subirse a los pedestales de una fama tan frágil como efímera.

Quienes desde tribunas públicas hemos pedido que los pregoneros sea gente que al menos sepa escribir, no contábamos – inmenso error- con que sí existe un prototipo (y de hecho les hemos tenido en la serie más reciente) que, sin ser gente adicta a la literatura, han creado piezas hermosas solo desde la sinceridad. Y han llegado.

El pregonero que hoy participa de mucho de lo bueno de sus antecesores pero va a aportar algo más: es un gran poeta, como su tio Antonio García Barbeito, su suegro José María Rubio o Antonio Murciano; tiene el aval de su calidad literaria en premios y galardones, como Antonio Burgos, Carlos Colón o Joaquín Caro Romero y posee la sinceridad de Enrique Esquivias o de Francisco Berjano. Todo lo bueno que se le pide a un pregonero lo atesora el de este año.

Pero hay algo más. Lutgardo García es un joven de estos tiempos. Tiene 35 años, 3 hijos, corre por el río mientras escucha música, participa de su cofradía de Los Estudiantes y hace la vida de  cualquier joven normal. También tiene la osadía y el ímpetu de la juventud y eso, parece que se puede notar esta mañana. No lo digo yo, lo dijo el Presidente del Consejo Carlos Bourrelier que el miércoles pasado en Antares aseguró que este pregón iba a marcar un antes y un después.

Estén atentos a este Bécquer del siglo XXI. No pierdan la atención en ningún momento. Paladeen la pieza desde el principio hasta, sobre todo, el final. Parece que es la hora, y en efecto, es ya la hora…

José Cretario

José Cretario

José Cretario

Últimas noticias deJosé Cretario (Ver todo)