El último misterio de Castillo

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Cuando la tarde se está haciendo mayor entre la arboleda de San Jacinto, desde los confines de Triana, viene cada Lunes Santo una cofradía madura. Arrebatadora. Con personalidad propia. Se acerca un reguero blanco que dibuja con el rojo de la cera al cuadril el camino entre el barrio León y el Altozano.

Cofradía que la recordamos humilde, allá por los 70. Sencillo palio para la Virgen de la Salud, reducida y joven nómina de nazarenos, discretas insignias, varas sin labrar y en torno a su Hermandad, el barrio donde nació, vestido de dia grande. Eran los últimos años de los profesionales, de aquel recordado paso con ángeles atlantes en las esquinas, con el que, poco después, inventaron sus hermanos costaleros una manera peculiar de llevar al Soberano Poder de Dios sobre sus corazones. Eran años de aquella imagen del Señor y de un Misterio tallado para San Gonzalo por un maestro imaginero de 79 años llamado Antonio Castillo Lastrucci.

Las imágenes del Señor y Caifás fueron sustituidas por las actuales. Desde entonces, la fuerza expresiva de Luis Ortega Bru se asoma, poderosa, por la delantera del paso. Detrás, reside el magisterio escénico del Genio de la calle San Vicente: el soldado, el esclavo etíope, los sanedritas, la indiferencia del militar romano, el gesto adusto y deslucido de los judíos… la Semana Santa de Sevilla según Castillo Lastrucci.

Este año, cuando la Cuaresma abra sus ventanas a los azahares del barrio León, el Señor de San Gonzalo cruzará el puente para ir a presidir el Vía Crucis de las Cofradías. La ocasión nos permitirá contemplarlo sin el Misterio que en torno a Él conjuga una de las escenas plásticas imprescindibles en la Semana Santa actual. Un Misterio que, aún observando los estilos y estéticas diferentes de dos de los grandes imagineros del siglo XX, presenta un resultado de gran belleza y equilibrio.

A mediados de aquella década de los 70, la gubia de Luis Ortega Bru dejó oculta su firma en el sudario del Señor: “Mi Cristo para Sevilla”. Cincuenta años se cumplen ya de que Antonio Castillo Lastrucci firmara en la memoria su último Misterio para nuestra Semana Santa. Su último Misterio para Sevilla. Para San Gonzalo.