La Nostalgia de una Plaza

Por  13:09 h.

  • Semana Santa 2008 - Cofradías: Gran Poder Aquella templada mañana de abril, la plaza despidió, entre suspiros de piedra y lamento de vencejos a su más antiguo vecino, que con paso firme alargaba la zancada más humana de Dios, abriendo tras de Sí un paréntesis de varios meses de ausencia.
  • Dicen que llevaban unidos más de trescientos años. Tres siglos de permanencia constante en ella. Juntos formaron un binomio indisoluble. Nunca la abandonó por tanto tiempo. Ni las guerras, ni los hombres; ni los deterioros, propios o ajenos; ni siquiera Su naturaleza de cedro y espinas forzaron el alejamiento del Señor y la plaza.

  • Ahora, Él se ha marchado por un tiempo breve. Sólo serán unos meses de separación cercana. Poco más de cien metros. Semanas donde la devoción de Sevilla, buscará aposento en una humilde casa, al cuidado de una docena de hijas de San Francisco y Santa Clara. Una morada ante la que pasa el Señor cada amanecer de Viernes Santo rozando con Su mirada la quietud de la clausura que ahora se abre para Él y su Madre.
  • Serán meses de trasiego de gentes por la calle de las Capuchinas, en busca de Aquel que siempre encontraron cobijado en la plaza. Semanas de búsqueda, tras los muros de una pequeña iglesia, de la mirada más inquietante de Sevilla. Días en los que las estancias conventuales se impregnarán de los ecos de las oraciones más sentidas de la Ciudad. Mientras, será palpable la nostalgia de una plaza. El latir de San Lorenzo será lento, más pausado. Su recuerdo permanecerá en el ánimo de los que crucen por allí. Pasó Jesús Sacramentado la mañana de la Ascensión ante la Basílica cerrada, y la Divina Pastora de las Almas no se asomó este año al rincón de siempre, en busca de Su Pastorcito Divino hecho Hombre.
  • Es una marcha temporal, con papeleta de sitio para la vuelta. Retorno para cuando las hojas alfombren la plaza y Él pueda contemplar la bellísima estampa de las luces ocres que el otoño regala a San Lorenzo. Luces que se cuelan a través de las ramas desnudas de los árboles. Será cuando aparezcan las primeras verdinas sobre los tejados de la parroquia. Imágenes únicas e íntimas que Él nunca vio.
  • La presencia del Señor en Santa Rosalía, evocará un pasado muy lejano, desconocido por todos, en el que el Gran Poder de Dios también habitó en conventos. Imágenes del Señor y su Madre ausentes de la plaza. Un tiempo en el que las puertas que abren el corazón de Sevilla permanecerán cerradas. Cómo nunca las vimos.
  • Juan Pedro Recio es Graduado Social, autor de la tesis “Los gremios y las cofradías” y redactor del programa “Cíngulo y Esparto” de Punto Radio