Pastora de San Lorenzo

Por  9:29 h.

Hace ya un siglo que se marchó. No debió de ser fácil, después de tanto tiempo. No resulta grato abandonar la que fue cuna y casa, aunque el destino estaba a pocos metros. El mismo barrio, la misma gente, las mismas oraciones, las mismas costumbres, pero nada sería ya igual. De la solemnidad de la parroquia, a la humildad de un antiguo convento. Del bullicio de cada viernes junto al Señor, a la quietud franciscana de arcos y retablos dormidos. De la plaza que latía cada Viernes Santo, a la intimidad de oficios y misas de domingo. De San Lorenzo a San Antonio de Padua.

Una nueva etapa se abría para Ella. Después vendrían malos tiempos, tan malos, que hicieron decaer la hermandad hasta verla casi perdida. Atrás quedaron las novenas de octubre, los altares de risco que tanta personalidad tenían. Tiempos de recordado esplendor que renacieron en el quehacer diario de los hermanos de una seráfica hermandad de Gloria. Advocación soñada por Fray Isidoro de Sevilla. Devoción en torno a la imagen de la Divina Pastora de las Almas que ofrece la sonrisa más tímida y limpia del barrio. La expresión grácil y espontánea de una muchacha de la calle San Vicente convertida en la Madre de Dios.

Se cumple un siglo de aquel traslado. Algo más que un cambio de sede. Cien años de historia conventual. Cien años de vida franciscana, entrañable y sencilla. Cien años de una manera de ser.

Cada año, cuando las tardes de mayo consumen las últimas brisas de primavera, la Divina Pastora, novicia y guardiana de San Antonio, sale del convento surcando las intimidades del barrio, acariciando con su mano los adentros del corazón de Sevilla, repartiendo su mirada, cálida y retraída entre quienes la contemplan.

Pero esta vez, mayo trajo un sentido reencuentro de la Virgen con la que fue su morada. Cuando en su procesión, se abrieron las puertas de la parroquia, la nostálgica expresión de la Virgen venía cargada del recuerdo de aquella marcha de hace un siglo. Un recuerdo que ya sólo guarda Ella. El recuerdo de la casa donde nació y vivió la Divina Pastora de San Lorenzo.