La Soledad y San Buenaventura

Por  4:32 h.

Semana Santa 2008 - Cofradías: Soledad A estas alturas del mes de junio, sería fácil hablar sobre las recién celebradas elecciones del Consejo de Cofradías, analizar sus resultados, especular sobre la futura gestión del equipo elegido o simplemente opinar sobre el largo y arduo proceso que finaliza en estos días, pero muchas veces, el frondoso bosque de las cofradías, no nos dejan ver los pequeños árboles que lo forman.

  • Sólo una semana después de este asunto del Consejo, se va a celebrar un cabildo de elecciones en San Buenaventura. Será una reelección, ya que sólo hay una candidatura y repite el mismo hermano mayor. A primera vista no tendrá mucha trascendencia en las novedades informativas, pero la nueva Junta de Gobierno tendrá que abordar un asunto de capital importancia en la historia futura de la Hermandad.
  • Por San Buenaventura no corren buenos tiempos. Desde hace ya muchos años, es un anhelo de la Hermandad que reside en el convento, incorporar un segundo paso con el Cristo de la Salvación a su cortejo procesional. Este deseo alcanzó la oficialidad al ser incluido en el proyecto de Reglas que aprobaron los hermanos y fue remitido a la Autoridad Eclesiástica hace ya un año. Hasta aquí todo bien.
  • La oposición a la iniciativa de la Hermandad la plantea la Fraternidad Franciscana, rectora del convento, aduciendo la falta de espacio en la Iglesia y que la labor pastoral podría verse condicionada al haber un segundo paso en el templo. También expuso el Director espiritual de la Hermandad y Guardián del convento, en un cabildo reciente, que dada la escasa asistencia de hermanos a los cultos, no ve necesaria la salida procesional del Cristo.
  • La primera excusa, podría comprenderse sí no conociéramos la iglesia de San Buenaventura, pero recordemos que este templo es amplio, uno de los mayores de los que acogen hermandades. Además, hay que tener en cuenta que la Hermandad de la Soledad retira su paso del convento a las pocas horas de finalizar su estación de penitencia.
  • En cuanto al planteamiento de la poca asistencia a los cultos, creo que muchas veces la participación de los hermanos no va pareja con la devoción que una imagen despierta. La escasa concurrencia de hermanos y devotos podría ser un indicio, pero no una prueba determinante. La devoción no puede medirse por la asistencia a unos cultos determinados, a unas horas y días concretos al año, sino por circunstancias más íntimas, más personales, menos perecederas.
  • La evaluación del fervor que suscita una imagen es algo abstracto y no se puede medir objetivamente, como tampoco se puede cuantificar la Fé, el amor, la bondad o la envidia. No se puede graduar lo que cada persona lleva en su interior. Sí la asistencia a los cultos de una Imagen, o la baja participación en la vida de hermandad sirviera como patrón para medir la razón de ser de las cofradías, seguramente muchas hubieran ya dejado de existir.
  • Ante la negativa franciscana a los deseos de la Hermandad, las alternativas que tendrá que abordar la nueva Junta de Gobierno son básicamente dos: o bien la Hermandad sigue como hasta ahora, con un solo paso y esperando nuevos tiempos o bien tendrán que echarse a la espalda sus casi 160 años de historia en San Buenaventura y marcharse en busca de otra casa donde si puedan dar cumplimiento a sus acuerdos.
  • Por un trance similar ya pasó esta Hermandad hace más de siglo y medio, viéndose forzada a irse de San Juan de la Palma, cuando aprobaron sus hermanos otro cambio importante: convertirse en Hermandad de Penitencia. Eran tiempos que ya nos parecen lejanos y que no creíamos que volvieran, pero la historia tiende a repetirse, sí alguien no lo remedia, para la sobria y elegante Hermandad de San Buenaventura.

Juan Pedro Recio es Graduado Social e investigador