Nazarenos del Baratillo en la calle Adriano / EFE - RAÚL CARO
Nazarenos del Baratillo en la calle Adriano / EFE - RAÚL CARO

Consideraciones cofrades

Tras los días de Semana Santa, es imprescindible analizar algunos aspectos que nos incumben y sin cuya corrección el futuro podría volverse incierto e inseguro
Por  13:00 h.

Tras los días de Semana Santa, es imprescindible analizar algunos aspectos que nos incumben y sin cuya corrección el futuro podría volverse incierto e inseguro. En primer lugar el cumplimiento de horarios. Los parones son un desastre para los nazarenos y para quienes están viendo los desfiles procesionales y sus causas deben ser evitadas por cuantos tenemos responsabilidades en ellos. Con tantos pasos en las calles entra dentro de lo estadísticamente normal el que puedan surgir problemas físicos o materiales con influencia negativa en este aspecto, sobre todo si ocurren antes o en la carrera oficial y si pueden incidir en el desarrollo normalizado de las que vienen detrás. De ahí la importancia que tienen los priostes en cuanto a responsables del montaje y adecuación de los pasos con sus correspondientes garantías de salida.

Pero dando por hecho que a pesar de todo puede haber y se presentarán en el futuro imponderables -asumibles necesariamente por todos- no es menos cierto que en otras ocasiones se deben a problemas de descoordinación en el discurrir supuestamente normalizado de las propias cofradías. De nada sirve hablar horas enteras de tiempo de paso en Campana si por Sierpes, plaza de San Francisco y Avenida se ven cortes inasumibles, lo que no es infrecuente y produce las naturales consecuencias por detrás. De igual forma carecen de lógica positiva las interrupciones de nazarenos que se producen tanto a la ida como a la vuelta de las estaciones de penitencia. Un corte en cofradía, psicológicamente corta tanto al nazareno que va en ella como al espectador que contempla su discurrir. Es absolutamente negativo y si son repetitivos, nefastos. Hoy existen medios mas que suficientes para coordinar -si se desea- correctamente distancia y velocidad entre cruz de guía y pasos en función de los nazarenos que lleve. El número de éstos será directamente proporcional en cada momento a un discurrir normalizado exento de parones injustificables.

Sin éstas premisas previas no existirán cumplimientos de horarios, haya o no problemas imprevistos. Es necesaria la concienciación de los cuerpos de nazarenos para lo que es imprescindible la concienciación previa de las juntas de gobierno. Sin ellas no tiene arreglo. Entre otras razones porque la velocidad en el transitar los pasos -decidida con antelación en los horarios- debe ser lo suficientemente adecuada como para poder ser asumida por los respectivos cuerpos de nazarenos. Eternizarse en sitios determinados supone destrozar las filas con la consiguiente mala imagen pública de la cofradía y su manifestación de fe.
Todo lo anterior, dada la gran cantidad de hermandades que procesionan, ha de estar enmarcado en un contexto geográfico y temporal que haga factible el discurrir normalizado de ellas. Sin un estudio previo ejecutado con rigurosidad y eficacia no se pueden abordar los problemas de horarios y cruces que presentan cada día.

Y las improvisaciones en el tema pueden ser nefastas por sus consecuencias. Se hace necesario que dichos estudios pormenorizados contengan variaciones posibles y adecuadas así como son imprescindibles sus serias ejecuciones teóricas. Tras ello han de alcanzarse los acuerdos entre hermandades con bastante antelación al tiempo cuaresmal. De esa forma no se incide en problemas inasumibles para quienes no tienen porqué entender de ellos pero quieren disfrutar de nuestra Semana Santa.

Deseo por último tocar el tema de la seguridad o inseguridad callejera en esos señalados días. No es algo específico de nuestras cofradías. En cualquier población donde se celebren fiestas multitudinarias -fallas, moros y cristianos, sanfermines,…etc-, tengan o no trasfondo religioso, se hace necesaria una especial vigilancia. El gentío cuando se transforma en masa humana crea problemas específicos que han de ser tratados con eficacia por las autoridades en las cuales debemos confiar. En caso contrario abocamos al caos y a la desaparición de las celebraciones como hoy las concebimos.

Javier Criado

Javier Criado

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