Virgen de las Lágrimas de la Exaltación vestida de luto / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ
Virgen de las Lágrimas de la Exaltación vestida de luto / JOSÉ JAVIER COMAS RODRÍGUEZ

La última sonrisa del amor

Por  0:30 h.

La vida quizás te pone a prueba cuando menos lo estabas esperando. Un camino en busca del regreso a casa que bien suman décadas de espera en unidades y recuerdos en tiempo que restan años. La piedra, la luz, el ladrillo y el azulejo que cobra vida ante inocentes y cómplices miradas de vecinos de Jueves Santo, de compañeros de día a día. Nostalgia, ausencia. Ya, comienza a ver la claridad la ansiada restauración de la iglesia de Santa Catalina. La sociedad parece tomar conciencia de lo que en un momento quiso dejar atrás, sin gritos, y su desahogo no pudo derribar paredes que nacieron con la reconquista y lucharon contra el olvido de siglos atrás. Frente al tránsito constante de almas que cada día cruzan su puerta, la lluvia y el tiempo solo entendían borrar el más bello pasado mudéjar que cada familia conserva en la gris nervadura de cada bóveda, de su albarrana torre o de su oro sacramental. Las piezas vuelven a encajar en este puzzle de despropósitos institucionales, de promesas que jugaban a ser patrimonio de la verdad y nunca del verdadero corazón que guarda la histórica ciudad.

Dicen que las lágrimas son la última sonrisa del amor. Las mismas que han dejado caer personas que por esta certeza pelearon, por esta sinrazón lucharon; para no dejar derribar un solo pilar de esta riqueza con nombre de Santa, con virtud de sueño y vigor de fortín almenado. Atrás quedaron generaciones que ya no volverán a ver de nuevo abiertas sus puertas, que jamás sabrán lo que significa una mantilla de contrastes frente a una antigua taberna de nombre esquinado y sabores que rozan el milagro del Jueves Santo. Niños que corrieron entre sus arcos y que hoy son defensores de tu verdad en el más honroso de los pasados rescatados, lento, incansables, sin pausa alguna.

Paredes que sin pintadas escriben la historia con renglones torcidos de Dios, con nombres de pila sin apellido y apellidos de orgullo apilado en el tiempo de tu cal desnuda. Faustino, Francisco, Dominga, Carlos, Amalia, Antonio, Pastora, Luis, Diego, Máximo, María, Ricardo, Encarna, Cristóbal, Juan,… Sonia. Muchas referencias en singular que han argumentado el libro abierto y por escribir de este sueño que marca el calendario en 2016 y que la vida buscará apremiar. Portón abierto, que sus almas dejaron y que desde el cielo sabrán abrir mejor que ninguna otra llave con brillos de plata. Cada gota de lágrima derramada en mitad de una exaltación de valores, que ahora parecen ser actores principales de unos cimientos enfermos a la espera de una pronta cura.

Ya lo dijo Sheakespeare: «Conservar algo que me ayude a recordarte, sería admitir que te puedo olvidar». Por las lágrimas derramadas y las vidas que se fueron para que vuelvas a levantarte. La última sonrisa del amor más verdadero. La fuerza de Santa Catalina.

 

 A Sonia Gallardo Martin

Noticia relacionada

Fallece Sonia Gallardo, diputada de Caridad de la Redención

La Exaltación volverá a salir desde Santa Catalina doce años después

Javier Comas

Javier Comas

Javier Comas

Últimas noticias deJavier Comas (Ver todo)