¿Cuánto cuesta salir en estación de penitencia en la Semana Santa de Sevilla?

Por  19:33 h.

La primera condición para acompañar en estación de penitencia a los titulares de las distintas hermandades de la Semana Santa de Sevilla es tener fe, devoción a las imágenes y comulgar con la religión cristiana y la Iglesia. La segunda, ineludiblemente, abonar la cantidad económica necesaria para la ropa que cada hermandad exige en su cortejo. Un precio que varía, por una parte, si eres nazareno, costalero o acólito y, por otra, si participas en una u otra cofradía.

Para conocer el costo que supone salir en procesión preguntamos a María José Moro, que regenta uno de los establecimientos clásicos y de obligado peregrinaje para todo aquel que necesite vestirse para la ocasión, «El Rincón del Nazareno», en la calle San Esteban, 35 –aunque también atienden en El Corte Inglés de la plaza del Duque–.

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El cuerpo de nazarenos es el que ocupa el grueso en los cortejos de las respectivas corporaciones y, en este sentido, donde se encuentran los precios más dispares. Éstos varían según el material empleado y la cofradía en la que uno lleve a cabo la estación de penitencia. El ranking de las más caras, en lo que al vestuario se refiere, lo lidera la Esperanza de Triana. Para un nazareno de esta hermandad con la túnica de terciopelo, la capa de lana de merino –tal y como exige la cofradía en sus reglas–, con los escudos bordados a mano y el cíngulo de oro y seda –además de otros complementos como el capirote, los guantes y los zapatos–, el precio puede alcanzar la friolera de 3.000 euros. Y es que sólo los escudos bordados a mano cuestan la mitad, 1.500 euros; y la ropa, unos 800. Otras hermandades como la Macarena o los Gitanos, son muy semejantes, en cuanto a precios, a la Esperanza de Triana.

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Por el contrario, donde menos cuesta salir en procesión es en las corporaciones que llevan falda blanca de cola y las de ruan negro y esparto –ambos modos sin capa–. En las de falda blanca de cola, como la Amargura, la Borriquita o la Candelaria, el precio del ropaje suelen rondar los 145 euros. Si a eso le sumamos los 20 o 30 euros que cuestan los escudos y unos 60 de los complementos –capirote, guantes, zapatos…–, el precio final no sobrepasará los 275 euros. Muy lejos de los 3.000 euros trianeros. Algo parecido ocurre con la ropa de ruan negro y esparto de hermandades como el Calvario, el Amor, Santa Cruz, Gran Poder, el Silencio o Vera Cruz. La indumentaria cuesta unos 155 euros, los escudos entre 8 y 10, el esparto 40 o 50 euros, más complementos, en total: 275.

El término medio lo establecen cofradías como San Esteban, la Paz o San Bernardo. Éstas no necesitan antifaz de terciopelo, por lo que toda la vestimenta es de tela: túnica, capa y antifaz. Sólo la indumentaria cuesta 300 euros; los escudos, unos 50; el cíngulo entre 16 y 30 euros, y los complementos, alrededor de 60. En total, 440 euros.

Papeleta de sitio y cuota anual

No obstante, a todo esto hay que incluir otro requisito económico imprescindible para poder salir en procesión: la cuota anual de la hermandad y la papeleta de sitio, que en la mitad de las corporaciones –30 de las 61 que componen la nómina de la Semana Santa de Sevilla– incluyen ambos pagos en la cuota anual. En cualquier caso, sigue siendo en la Esperanza de Triana y la Macarena donde más hay que pagar. En el caso de la primera, 84 euros; en la segunda, 54 euros como cuota anual y 28 aparte si se quiere llevar a cabo la estación de penitencia. Una de las que menos, Los Javieres, que incluye cuota anual y papeleta de sitio sin llegar a los 40 euros. Concretamente, 36. En un término medio se encuentra el Gran Poder, que impone una cuota de 53 euros al año. Esto es, una diferencia entre las más caras y las más económicas de casi 50 euros.

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Acólitos y costaleros

Entre acólitos y costaleros, los primeros ganan la pugna de los precios más altos. De media, un acólito paga aproximadamente 255 euros, entre la túnica –120 euros–, la capita –65– y el roquete –70–. Sin embargo, la Esperanza de Triana (otra vez) exige que la túnica de sus acólitos sea de terciopelo, por lo que el precio de ésta asciende a los 260 euros, siendo el total 400 euros. Más económicos resultan los costaleros, sea cual sea la hermandad en la que hacen su estación de penitencia. El costal, que puede ser de punto de cruz, de panamá, de saco o de melacron, se sitúa entre los 20 y los 35 euros, según su tipología. Además, el costalero se gastará 16 euros en los pantalones, 6 en la faja, 11 en las zapatillas de esparto y 3 en la morcilla. Esto es, como mucho, deberá pagar por su vestimenta 70 euros.